Una mañana triste, donde el sol nunca dijo buen día, me dispuse a tomar mis cosas y salir por ahí. Llevaba tanto tiempo escondido tras las sabanas que me molestó la poca luz que de pronto se coló entre una nube. Caminé sin rumbo un par de horas hasta que me detuve al pie de un viejo árbol, no entendí el porque me veía parado ahí, hasta que broto en mi mente aquel primer encuentro que tuvimos esa tarde de primavera en ese mismo lugar. Pasamos horas y horas hablando de la vida y de lo que a cada uno le faltaba hacer, quedamos en volvernos a ver pero al día siguiente no supe nada de vos, no fuiste a esa cita en que habíamos quedado. De repente descubrí que no fuiste tu, siempre habia sido yo y aquel viejo arbol.
Prosa original de Korjo Mckoy.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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