Bajo el puente

Lo sabía…

Por primera vez en años,
comenzaron a humear unos destellos de victoria,
amasados sobre las ascuas de mil derrotas.

Por primera vez en años,
tenía ganas de luchar;
de matar de hambre a los malos recuerdos
para que no siguieran devorándome.

Mi corazón volvió a cocerse poco a poco
en un caldo de sabrosas ilusiones…

Pero nada sirve.

Siempre ocurre algo
que le raja el estómago
a todos mis proyectos;
siempre ocurre algo
que me hunta el pecho de barro;
que se pega al aire que respiro
y tira de mí hasta dejarme de rodillas,
clavado a una esquina de mi cuarto,
esperando a que el techo se derrumbe
y ya no tenga nada…

Y entonces el hambre llenará mi piel de polvo;
y el frío pegará los virus a mi carne;
y los demás encogerán sus hombros
al preguntarse dónde estoy,
mientras siguen con sus vidas…

Y al final
el tiempo lamerá mis huesos muertos,
mientras limpia el hedor
que este mundo dejó en mí…

Mientras en silencio,
el viento me pregunta qué pasó.

Poesía original de Eros Ignem.

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