Solo de piano

Y desnudos eran los ciervos que huían
por los bosques de su pubis,
buscando mis dedos, entrelazados, 
imaginé su sonrisa como albatros sedientos,
y les di de beber mi alma entera, 
bebed, bebed hasta secarme, 
bebed hasta la sequía más absoluta, 
y vuélveme a llenar.
Anhelo las lágrimas de felicidad,
mis ojos las ansían como 
materias primas,
con el fin de que mi navío
te hiera catastróficamente
hasta hundirnos en este abismo,
donde me hallo implorándote

Poesía original de pajaritas-para-muertos

Deja un comentario