Ella me beso

En aquellas tardes donde sólo se podía escuchar la brisa golpear los árboles, el murmullo de la gente al pasar y uno que otro niño llorar, allí estaba yo, metida en mis libros imaginando cómo sería vivir una de esas historias mágicas. 

Esas historias de pasión y desamor, de lujuria y carne, que sólo por las noches se les puede leer, para poder envolverse en las sábanas y recitar a una los gemidos de otros… pero  que cagada es darse cuenta que no tenés a alguien con quien compartir esas historias. 

En esas mismas tardes, en las bebíamos vino del barato y fumábamos cigarrillos, su mirada cruzó la mía y en su locura me besó sin remordimiento alguno, labios dulces y carnosos… Su piel tersa y sus ojos tan llenos de luz, nunca nadie me ha besado de la forma en la que ella lo hizo. 

Prosa original de Beratza.

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