diegodospunto3:

Vaso.
Después de haber convivido con gente con la que no me gusta convivir, después de haber actuado como no me gusta actuar, después de haber bebido cosas que no me gusta beber, después de haber conversado sobre cosas que no me gusta platicar, después de haberme perdido en un mundo que no va más allá, en un mundo que describiría como terrenal, donde lo único que importa es hoy, esta noche, la morra con la que te besarás, lo ebrio que acabarás, el dinero que presumirás, los “amigos” que harás. Veo mi vaso, el fondo parece cercano. Quisiera tirar el contenido y dejar de sentirme así. Todo me da vueltas, sonrío sin estar feliz, mi lengua es lenta y torpe, mi cara luce roja, siento náuseas, pienso en mamá y su cara de preocupación al verme.
¿Qué carajos hice? Doy un último gran sorbo, basta de preocuparme por las consecuencias. Estoy nervioso, asustado, no tengo el control de mis acciones, quisiera volver el tiempo.
Me siento como un vaso: hueco, vacío, frío, inanimado, rojo, moldeable, desechable, contaminante… Espero que el próximo fin de semana que haga lo mismo, no me sienta así.

Prosa original de Diego González.

Deja un comentario