Escucha mis silencios,
toma un café conmigo y préstame tu pecho para dulces siestas.
Hagamos que el vino sepa mejor con tus besos y mi poesía,
bailemos a Carrasco, a Vives y a Cepeda.
Sabes que los atardeceres me conmueven el alma,
“sobre todo sabes que la paz y tú son mi utopía preferida”,
que tus ojos son mi lámpara en los abismos
y que también “encienden el nacer de mi alborada”.
Eres luna llena
y un sueño en la siesta de las cuatro,
una poesía que no termino
y una canción que canto.
– Yucelmi Palomino –
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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