Escucha mis silencios,
toma un café conmigo y préstame tu pecho para dulces siestas.
Hagamos que el vino sepa mejor con tus besos y mi poesía,
bailemos a Carrasco, a Vives y a Cepeda.
Sabes que los atardeceres me conmueven el alma,
“sobre todo sabes que la paz y tú son mi utopía preferida”,
que tus ojos son mi lámpara en los abismos
y que también “encienden el nacer de mi alborada”.
Eres luna llena
y un sueño en la siesta de las cuatro,
una poesía que no termino
y una canción que canto.

Yucelmi Palomino

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