Dejas todo a un lado. Dejas que todo pase. Vas caminando por las calles de la ciudad mirando cómo es el mundo ordinario. Cuando aterrizas y en serio prestas atención de todo lo que te rodea; te das cuanta que estás hecha mierda, eres un desastre total. Todo en ti está mal, tienes todo en desorden, el cuarto, la ropa, la vida; hasta tu cabello, ya no sabes cómo vivir.
Intentas moverte y no sabes para dónde. Tus sentimientos está tan agobiados que ya no sabes quién eres. Solo respiras, solo sientes que tu corazón late porque es la naturaleza del ser. Te das cuenta que estas vacía, echas un vistazo hacia el pasado y te extrañas. Antes eras una persona que tenías control emocional, seguías tus principios, sabías para dónde ibas, no hacías parte de la masa que no comprende el verdadero arte del universo; ahora eres uno de ellos.
Estás en la calle, esperando para cruzar la cera y se te vienen todos esos pensamientos a la cabeza, por lógica te vas a desmoronar, es tanta presión que ya no aguantas el seguir disimulando tu “felicidad”, sientes que no vales nada, ya ni tienes idea de lo qué haces; es más, todo lo qué haces te sale mal que te frustras y te dan gana de salir corriendo y dejar todo abandonado, dejar todo a un lado, pero no quieres ser cobarde y vuelves a hacer fuerte. Solo te viene a la cabeza la frase de una canción “yo sé que lo voy a lograr”.
Prosa poética original de PD.
