Luego de un respiro y de poder mirar la luna entre un par de nubes pesadas, me siento en el sofá que ya guarda bastantes memorias sobre mi historia.
Hoy soy yo, un gato, una guitarra a medias, una libreta con largas palabras y una pluma que pronto de quedará sin tinta. El silencio se vuelve placentero, como el frío de mi cuerpo entero e incluso el gato decidió unirse al momento. Solo observa la pluma hacer trazos y se arrulla con las letras.
Nos rodeamos de plantas, cajas y ratas. A ratos sus ojitos azules se abren, como para asegurar estaré. Infortunadamente lo haré.
Desde aquí observó los últimos años de mi vida pasar en el mismo lugar.
Era yo, una taza con té y un perro que encerrado lloraba. Hago cosas que probablemente en cualquier caso usaría para jugar y están aquí, enterradas en lo que fui, en lo que aún soy.
Mi espíritu reencarna en palabras que parecen ser complicadas, a punto de soltar, cierro los ojos y me encuentro acostada, con un amante que me hizo feliz por un instante y recuerdo envolverme en besos y abrazos a ratos, creo que mi mente tenía mas orgasmos, no paraba de juntar palabras, inútiles frases, convirtiendo el momento en un poema un poco vacío y violento. Eso fui.Luego me encuentro en el bosque, frente maíz, renaciendo, entregando el dolor a un atardecer, con las rodillas clavadas en la tierra cálida.
Una luna atrás festejaba el completo renacer, con fuego, cantos, manos, sudor.
Hoy, sola, fría, vomitando sentimientos.
Cierro los ojos y ahora estoy empapada, a brincos me veo, la cara mojada, los pies ahogados, me pesa el cuerpo y estoy feliz.
Hoy soy yo, cargando resaca emocional.
Esperando algo.
Rescatando el nada.
Siendo yo.
Buscando palabras o más bien, dejando que me encuentren.
Poesía original de @daughteraluna
