PRIMERO LA MUERTE AL OLVIDO

Mientras la esperanza podía ser 
Lanzada a los perros para que sea devorada 
Una pizca de sal en la herida bastaba, 
Ella permanecía porcelana, impenetrable 
Mientras sus labios de apoco se tornaban azules; 
Luego la muerte le hacía una mueca, al mecerla 
Lentamente entre sus sabanas. 
Después todo se volvía opaco, resquebrajado, sin vida
Ya no había velos flotando en la brisa matinal,
No había canciones nocturnas para acompañar. 
Las tazas permanecieron vacías con despojos de café, 
El frío nocturno quebrando la espalda, 
Abriendo los poros del alma aletargada. 
Las paredes de la habitación se volvieron rejas, 
Monumentos que enarbolaban las fantasías del ayer. 
Todo se disolvió, perdió forma y ubicación. 
Dónde estaba aquel que en el corazón de una dama una vez habitó.
A dónde se marchó el dulce carmín de la pasión. 
El elixir, que una vez cubrió bosques de sueños completos.

Poesía original de @los-laberintos-de-mi-memoria

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