Hay primeros amores hermosos y las memorias de éstos son positivas con un pequeño toque de melancolía porque ¿quién no añora sentir nuevamente esas mariposas en el estómago o el corazón palpitando tan rápidamente que siente uno se le va a salir por la boca?
También hay primeros amores desagradables y las memorias de éstos son negativas; algunos acarrean culpa o rencor, o ambas, con ellos y solo dejan un sabor amargo en la boca.
Sea cual sea la situación del primer amor, creo siempre llevamos recuerdos, buenos o malos, de ellos con nosotros y, por ende, es difícil olvidarlos.
Mi primer amor fue un error, por ejemplo. Me enamoré de él rápidamente e idealicé la relación a un punto obsesivo. Tenía solo 12 años cuando lo conocí y era un amor enfermizo, posesivo, controlador.
Por obvias razones, la relación terminó mal. Esto fue hace ya unos 6 años; sin embargo, aún recuerdo fragmentos de la relación, recuerdos desapacibles, pero de cierta manera aún no los he olvidado.
-Lee
