Hoy me dijeron tu nombre después de mucho tiempo sin escucharlo.
No pensé nada.
Sentí de todo.En una fracción de segundo recorrí el camino que nos tomó una eternidad construir…
Desde las primeras miradas cómplices, hasta nuestras discretas manos entrelazadas.
Escuché el inicio de “All These Things That I’ve Done” en crescendo por mi cabeza.
Miré las lamparas de papel, moradas y rosas, reflejarse sobre tu cuerpo.
Disfruté tu risa de majestad, bajita, pegadita a mi oído.
Me alumbraron tus ojos perfectamente delineados y reconocí tu boca arruinada por nuestros pintalabios.
Me invadió el placer puro, los ojos adormilados, las historias íntimas y tu desnudez a mi lado.
Traté de recapitular el final de nuestro pacto, pero no pude encontrarlo, ni en el mapa, ni el calendario, ni en el reloj, ni en el anuario.
Por su puesto que lo encontré después, donde siempre ha estado, en la sonrisa de ese hombre que sostiene tu mano.
– Gomory
(@emyeistuff)
Poesía original de @emyeistuff.
