—Deberíamos parar.
—Totalmente.
— Estamos a punto de arruinarlo todo.
— Cierto.
— Si seguimos así, ¡todo habrá sido en vano! Las películas de terror cada dos fines de semana, los juegos de mesa los martes y las clases de manejo…
— Tienes razón.
— ¿Qué van a pensar tus papás de mi? Se ve que les caigo muy bien.
— Demasiado.
— Si se enteraran, dejarían de recibirme en las cenas de navidad y año nuevo.
— Sí
— Ya no podría salir contigo después de las 10 sin que nos estén llamando cada 5 minutos. ¿Sabes lo malo que es pausar una película cada 5 minutos?
— Muy.
— Dejaría de caerle bien a tu hermanito, se lo comerían los celos.
— Eso creo.
— Tu hermana dejaría de confiar en mí.
— Para siempre.
— ¿Desde cuándo estamos así? Fue aquella vez ¿verdad? Esa vez que te dije lo bien que se te veía el vestido.
— Seguramente.
— ¿Fue aquella vez que bebimos a morir y bailamos en ese stripper club de tu ciudad?
— Puede ser.
— ¿O esa otra ocasión en la que nos tomamos de la mano durante la premier de El Conjuro? Los muy idiotas apagaron las luces antes.
— Quizá.
— Pues ni quería bailar, ni me dio miedo la película.
— Entiendo
— Pero el vestido si se te miraba muy bien…
— Gracias
— Tal vez el problema es que nos entendemos de más.
— Probablemente.
— Quizá deberíamos dejar de abrazarnos ahora, vestirnos e ir con tu mamá, a ver si ocupa algo del mercado.
— Quizá
— Quizá deberíamos besarnos una vez más.
— Tal vez deberíamos quedarnos aquí para siempre.
Poesía original de @emyeistuff
