Te estoy imaginando…
Estás dando vueltas en la cama,
los músculos de tus piernas en tension contra las sábanas;
el aliento irregular,
la sensación de soledad comiéndote los brazos.“¿Dónde están sus labios?”
Te preguntas.
“¿Cómo viviré sin ellos?”Pues escúchame bien:
Te aseguro que se curará
ese mordisco de tormenta
que hoy tanto te aflige;
Ese infinito que rompe aguas en sus ojos
no es más que obstáculo
que te ciega la inmensidad de lo que tienes.Eres joven.
Puedes ser tan fuerte como quieras.
Cuídate.
Ponte guapa.
Fórjate una piel tan suave como puedas
para que la acaricie quien de verdad valga la pena;
para que te mires al espejo en la mañana
y el amanecer recorte tus facciones
con el pulso reluciente.Es que los años…
¿No sabes lo rápido que pasan?Aquí estoy yo,
casi en los cuarenta,
con la sensación de haber sido un poco idiota
por haber pasado gran parte de mi vida
devastando mis entrañas con la persona equivocada;
por haber pasado gran parte de mi vida
perdido en inmensidades tan pequeñas;
por haberle llorado y escrito tantos versos
a un par de putas
a las que imaginé trozos de luna
clavados en el corazón y vagina;He llegado a ser mucho menos de lo que ahora podría ser.
Y me está costando mucho levantar de nuevo el vuelo…
Y no quiero eso para ti…
Cuando pase algo de tiempo,
su voz ya no estará pegada a tus pulmones.
Tan sólo será un charco de sal vieja
que, aunque ahora no lo creas,
puede incluso darle buen sabor a tus recuerdos.Pero depende de ti…
Quédate con lo bueno que te dio;
con el sexo, con el primer beso,
o aunque sea,
con la lección que has aprendido.Pero que nadie te quite
lo que me han quitado a mí:La juventud.
Eros Ignem
Poesía original de Eros Ignem.
