Escritos de una solitaria enamorada.

Comencé a perderme, comencé a sufrir, comencé a divagar en cada uno de nuestros recuerdos diariamente. Supe que era mi fin, porque cada vez que recordaba su mirada, no podía pensar en otra cosa que no fuesen sus profundos y oscuros ojos, cada vez que recordaba sus labios, no podía dejar de sentir un deseo irresistible, además, comencé a soñar sueños que ningún mortal se atrevería jamás a pensar. Cada vez que el estaba en mi mente me sentía tan protegida y feliz aunque a la vez me sentía tan vulnerable y deprimida, ya que en esos momentos sabía que si el dejaba de quererme estaría totalmente incompleta.

Prosa poética original de Miss Tania

Deja un comentario