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Notas 4,20,07,2017 

kilómetro 90 

La cuidad estaba repleta de personas que llegaban o se iban, las maletas eran el espejo del paradero. Yo era de las personas que llegaban de algún poblado… llegaba de mirar montañas durmientes casi todo el año… de fruta crujiente en el parque… tiernos desfiles de vacas escoltadas por caballos… jornaleros que se hacían ampollas en las manos tan sólo para comprarles la felicidad táctil a los hijos… así era vivir en parsimonia

Cuando el autobús deslizaba los cauchos por la graba, mis ojos se clavaban en la ventana movediza que difuminaba todo, mientras  pensaba  en la fuente de recuerdos… yo necesitaba este pueblo, más de lo que el pueblo me necesitaba a mí… todo había valido la pena, porque entendí, que para vivir con tranquilidad; es sumamente necesario llenar el alma de sonrisas,  y de gente estupendamente maravillosa, que te enseñen que no necesitas más para ser feliz.

Prosa poética y fotografía original de @los-laberintos-de-mi-memoria

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