Nota# 7 

18,08,2017

Viaje a los veranos e inviernos nuevos

Aparentaba más edad de la que realmente tenía por tener bigote y barba poblada, negra azabache, los lentes de aumento denotaban inquisitivos sentidos de convicción, practicaba deporte porque le ayudaba a tener control de su cuerpo.

Yo tenía algunas semanas saliendo con él, las suficientes para apreciar el espíritu de amor con el que se dirigía a los suyos, con la calidez que podría derretir tantos inviernos tambaleantes, y con los veranos rotos, bastaba con una caminata en la playa . 

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En ese momento me encontraba viviendo en un poblado a dos horas de casa, esa tarde de viernes pasó a recogerme en compañía de sus padres, estuve sentada alado de su madre, porque el padre quería vigilar la prudencia al volante, pero lo veía por el espejo retrovisor, esa mirada curiosa que me comenzaba a llamar; mientras yo por miedo la esquivaba, para detenerme en esos dedos largos, seguido de los brazos firmes  con ese suéter de rayas verde botella.

Un impulso me invadió durante todo el trayecto,  de querer saltar y rodearlo con mis brazos cortos, acariciar lentamente los vellos de su barba y oler los rizos de su cabello, fue en ese momento cuando me di cuenta de que ya me había enamorado de él,

Totalmente…

Sin remedio.

Prosa original de @castillosliterarios

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