Cuánto cuesta salir de la ciudad,
sacarte la piel cansada de los párpados,
no meter en la maleta ningún nombre tan pesado que me impida caminar.He venido
para perderme entre los bosques,
con el alma tan ligera como entonces;
para abrir de nuevo el viejo libro
que me vio nacer tal y como soy;
el libro entre cuyas palabras
desperté y dormí.Porque quiero que mi aliento
transite de nuevo ingenuo y extasiado
por dentro del silencio abandonado y viejo que recorre cada una de sus páginas;
un silencio que apenas ya recuerdo;
un silencio musical portador de una enfermedad desconocida;
un silencio que me insinúo
que ya jamás sería el mismo.Y para conseguirlo,
tengo que alejarme en todo lo posible
de aquello que ahora soy,
y poder así acercarme
a lo que aquellos días fui.Debo dejarme consumir
por el verdeoro incinerado de la tarde;
debo dejarme oscurecer
por la piedra sagrada
de latir pagano
cuyo adobe cargado de luna
emerge hacia los cielos
y calienta los vientos de septiembre
que barren poco a poco
el polvo enfermo de mis labios.Pues esta luna clara y limpia
repara los aullidos rotos,
arranca sus poderes a las brujas
y convierte de nuevo al lobo en hombre.Eros Ignem
Poesía original de Eros Ignem
