Mujer en cierne (Sayulita mi amor)

Delicada, suave y efímera. Te vi caminando entre las rocas, el mar agonizaba por tus curvas. Las olas se rompían con cada paso que tú dabas. Amazónica y espléndida, eras de otro mundo. Florecías majestuosamente ante los rayos del sol, Sayulita, mi amor. Eras la erosión de mi éxtasis. Tú cabello áureo me seducía suavemente, aterciopelado con el reflejo del Sábado. Te hacías una con las olas, te deslizabas entre el mar y te convertías en sirena. Y tu cuerpo, no se diga de tu cuerpo: atezado y moldeado por Praxíteles en el Olimpo. Seductora de las olas y los dioses. Tú risa resonaba en las nubes y el cielo, estrepitosa y orgásmica, las estrellas se alinearon en tu nombre. Los astros nos abrazaban a las dos cálidamente. Con la fogata de mi ukelele te inmortalicé en el eco de la playa. Resonaremos eternamente hasta que se opaque el bello cielo. Mujer, eras un paraíso dentro de otro, abriendo puertas al infierno, dos amantes sin acercarse, dos mujeres sin tocarse. Sayulita mi amor, escapémonos a Chapala y embriagemonos con nuestros labios. Sayulita mi amor, vivamos en Bellas Artes y hagamos el amor con pinturas y cinceles. Sayulita mi amor, recorramos la Republica mexicana de nuestros cuerpos que ansían por ser descubiertos. Te llevo en mi mente, mujer en cierne que crece en mis vértebras, como albur esporádico. Alcoholizada por tu recuerdo, montamos olas como peces en verano pérdidas en este océano que llamamos vida. Mujer en cierne, creces día a día dentro de mi, te llevo hasta el día que nací.

Prosa poética por @trisiaf

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