Una vez me enamore de un desastre.
Era de esos desastres que te hacen
querer ser humano. 
Un desastre alocado,
con el cabello
enredado
y los calcetines bonitos.

No era aquel típico desastre
de cabeza;
era una tormenta
de emociones con
las rodillas pinchadas
y el aroma de todas las primaveras.

Era un desastre bonito,
con su flequillo todo
mal cortado por 
un arranque
de ira. 
Porque aún
siendo la más hija
de puta,
era tremendamente guapa,
con sus rabietas
y esa devoción por la
nostalgia. 

Era un desastre,
un desastre con una marea 
preciosa en eso de amar.
Era un desastre que juraba no llorar 
cada vez que se quedaba sola,
y un desastre inquieto,
y un desastre roto.

Y no sabía diferenciar de cuando 
le hacían daño,
a cuando le querían. 

Era un desastre,
sí,
pero era de esos desastres
que daba gusto querer.

Yo no sé si exista la magia,
pero os juro,
que era el puto desastre
más bonito que jamás 
haya visto.

Álex Hernández (via la-ciencia-celeste)

Poesía original de @la-ciencia-celeste

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