gabriela–maciel:
Aquí me quedé yo,
en el jardín de las niñas tristes,
donde todas esperan,
donde ya no amanece.
Aquí estoy, otra vez
deshojando margaritas,
tratando de colorear sin salirme de la raya,
sonriendo cuando se debe.
Me explican en susurros extraños
que el frío se me quedó en el miocardio
que se irá y que me gustarán las flores,
que no debo recibir visitas a la hora del té…
Aquí estoy, en el jardín de las niñas tristes
desayunando tres amapolas diarias,
olvidando cuánto amé una vez el café,
porque me daña,
porque me altera,
porque me hace temblar…
Aquí estoy dando vueltas,
aguardando el escape con paciencia,
esperando que por fin ya no vuelvas,
como prometiste,
por la puerta de atrás…
– Poemas con gotas de clonazepam,
Para mi trastorno obsesivo,
De mis escritos que estaban en borrador,
Gabriela Maciel
Poesía original de @gabriela–maciel
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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