A veces, me siento lo suficientemente valiente como para caminar en medio de una balacera. Sin decir ni una palabra. Ni buena, ni mala. No por indiferencia o superioridad, sino por miedo a sucumbir y morir acribillada.
A veces, shockeada, sólo puedo sentarme en silencio, o llorando a viva voz; y, con un grito interno, pedirle al universo que valgan mis mil y un intentos por hacer sólo lo mejor.
A veces, en esa búsqueda (fallida) de que nada te afecte, una falsa fachada de indestructible hace que los demás piensen que pueden jugar a ver quién te hace más daño.
A veces, las murallas que he estado construyendo con tanto esfuerzo desde mi última batalla hacen que la gente piense que puede atacarme, otra vez.
No estoy lista.
Todavía.
Sé que soy fuerte. Pero, a veces, necesito descansar, y recuperarme para continuar.
Poesía original de Aylén Errecart, en Blogspot.
Publicado por Cadaveres
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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