Ni yo sabía que te ibas, Ulises,
lo oí decir por allí.
Saberlo me recordó la distancia que había ido creciendo entre los dos.
Yo no sabía que te ibas, Ulises,
pero sí sabía qué hacía mucho tiempo que ya no estabas.
Ya no te pegabas a mi cuerpo buscando calor,
ya no me seguías por cualquier esquina,
ni te alegrabas al verme llegar al final de la noche.
Perdido, Ulises, anduviste perdido tanto tiempo,
y yo, yo con dolor de cabeza.
Ni dedicándote la vida entera te hubiese retenido, Ulises,
y yo, para entonces, ya no tenía ganas ni de buscarte.
Aquejado de sinsabores y monotonías desapareciste así,
sin previo aviso.
Nunca supe qué fue lo que te fue apartando de mí.
Te fuiste desdibujando, Ulises,
te fuiste desdibujando, hasta que de repente,
ya no estabas.
Pensado a través de mis ojos, creo que siempre lo vi venir.
Y no me inquieta este misterio de tu partida, Ulises,
lo que me sorprende es que pensado a través de mi corazón
siento que nunca lo vi venir.
Y no extraño, Ulises, tu extinta compañía.
A veces, solo a veces, a mitad de la noche,
me hace falta el calor de tu cuerpo en el mío,
tu ronroneo constante,
y tu maullido.
anagarzas
fragmentos de mí
Poesía original de @anagarzas
