Amanece. Tu cabellera se disipa en la acuarela del infinito nocturno,

                                   trasluce.

Tu oscuro perfume de astro perenne inunda la superficie vaporosa de

azoteas y callejones; brota tristeza de flores lacrimales, pasa un tren

                                   liviano y sin destino.

Pájaros de bronce trinan entre los árboles de tus dedos los himnos gloriosos

                                   de tu evangelio.

Cierta alegría en tus ojos convierte en milagro lo cotidiano.

Una niña recoge flores de agua y las junta en racimos marinos.

Un anciano pasa fumando y el humo dibuja olvidadas ilusiones.

Paisajes nuevos asoman en cada esquina y al instante desaparecen.

En la sombra de tu pecho los amantes toman un respiro antes de sumergirse de nuevo en sus gastados adioses.

La lluvia reticente se ha evaporado. De ti nacen rayos de luz dorados

                                   y veloces como peces.

Tañe sola una campana. Hay un niño de rodillas en un campo distante.

Ve arder algo alegremente. Es el lenguaje de un mundo que no entiende.

Desde que recuerda, le ha prendido fuego cada noche. Quiere empezar de nuevo.

Parvadas de nubes anidan en lo alto de los fresnos mientras formaciones de elefantes en el horizonte anuncian la caída de una cometa.

El niño arrodillado, pronto sabrá que la tristeza no se pierde.

La encontrará otra vez, cuando atareado nombrando el mundo,

distraído te dé otro nombre.

Poesía original de Alberto Villegas, Adán.

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.

Fragmento de Me doy cuenta de que me faltas de Jaime Sabines.

NOCHE

La vida me ha mostrado con ímpetu las dos caras de esa dama elegante, oscura y fina. Me ha enseñado sus vestidos y sus máscaras, su carácter voluble: creador o destructor, maternal o frío, inmensamente cruel o protectoramente compasivo. 

Sin importar qué vestidos use, que máscaras cubran su rostro, que joyas adornen su ser, te atrapará su belleza. La pregunta es:            ¿Te acogerá en su abrazo o te aprisionará en su celda? 

¡Oh Reina poderosa!. 

 

I 
La cara helada se viste con niebla espesa que la hace ver como una dominatriz vigorosa: Aferra con su látigo y no suelta si no es su deseo que así sea. 

Se sirve de armas poderosas para llenar de miedo y sombra. 

De no ser cuidadoso te atrapará y no podrás huir de ella.  

 
Es caprichosa: la luz solo puede reposar en sus ropas si es Ella quien lo dicta. 

Si lo intentase contra su voluntad, sea luna o estrella, 

la cubriría con su capa de tinieblas y la sometería. 

Es Ella quien decide cómo, cuándo y cuánto brillará. 

 
Su aliento venenoso viaja en silencio y te besa los labios. 

Una vez allí, hace florecer como maleza pesadillas vívidas que te paralizan y te sellan la boca para así ahogar los gritos que intenten huir en búsqueda de auxilio. 

 
De su pecho pende un reloj de arena que la escucha y obedece:  

“¿Quieres huir? ¿Anhelas la mañana con sed para que el sol disipe las penumbras?

¡Ja! Guarda tus energías, prisionero. ”

Entre más te muevas más te hundirás en el pantano: 

los segundos serán horas y la arena que antes caía 

se detendrá para volver arriba, estrangulando la gravedad.  

 
¡Abre los ojos!  

Justo cuando creas que no hay salida, 

cuando la desesperación invada tu sangre  

y quieras abrazar la muerte dejando escapar ese último exhalo, 

abrázalo y detenlo… 

¡Poderosa!… sí, pero no inmortal:  

No puede existir noche sin día.

Poesía original de Colibrí de los Corales

NOCHE

El rey del sol también tiene el poder de ser un tirano si así lo desea.

Malhumorado, moldea las horas para hacerlas lánguidas y fatigosas.

Te quita en ocasiones las energías violentamente, rasguñándote la piel,

hurgándote la carne, quebrantando la mente y el espíritu hasta volverlos mendrugos insignificantes.

¿Cómo encontrar las energías para no desfallecer y mantener los ojos abiertos

hasta que el día duerma y cambie de humor?

II

Hay una dama de negros cabellos, de tez oscura y fina,

con ojos luminosos como estrellas,

con dientes tan blancos

que parecen cincelados en fragmentos de luna llena.

Su espíritu es el de una madre protectora,

el de la madre más protectora.

Adopta diariamente las almas cansadas

y las mece en sus brazos hasta hacerlas dormir.

Con su aliento fresco olor a menta,

refresca el espíritu de los dolientes

y se lleva los desagradables sabores de los malos días.

Cura los rasguños de las pieles lastimadas

con los cantos que le entregan sus sirvientes:

con las finas cantinelas de los grillos y los búhos,

con el crujir de las ramas y el danzar cortejante de las hojas.

Es una jardinera vigorosa:

Planta sueños y los riega con luz de luna para cosecharlos luego

y enseñarles a surcar los cielos con libertad.

Cobija con su manto todo lo vivo y lo inerte.

No hay quien se resista a su abrigo protector,

que todo lo renueva para conferirlo nuevamente,

a la hora justa,

en los brazos de su Rey y compañero.

Es tan maravillosa, tan mágica, tan cálida,

que nunca será suficiente una pequeña estadía en sus brazos.

Su abrazo maternal hace que todos quieran volver a ella:

sea para curar sus heridas,

para regar un poco más las semillas de ilusión plantadas por la matrona

o para cosechar los frutos que alimentarán el espíritu

y le obsequiarán las energías necesarias no solo para alcanzar la meta

si no también para deleitarse y palpitar con cada obstáculo y paso del camino.

Poesía original de Colibrí de los corales.

¡Poesía en la lengua esta devuelta!

Ha pasado un buen rato y mil y un disculpas por no haber podido continuar con el contenido del blog como regularmente lo hacía. Ha habido unos cuantos problemas que he tenido que resolver, pero me alegra decirles que estoy de vuelta y preparada para quedarme. 

En cuanto al contenido, tendré que bajar el tráfico de éste ya que mi tiempo libre se ha reducido a 3 horas al día (esto de ser un adulto responsable es horrible). Pero tengan por seguro que verán nuevamente poesía, prosa y fragmentos tanto de escritores reconocidos como de los seguidores del blog. 

Por lo pronto tengo cerrada la bandeja de entrada para poder poner en fila el contenido que me mandaron cuando estaba fuera, pero en cuanto termine de hacer esto, abriré mi bandeja para que puedan continuar compartiendo sus escritos. 

Una disculpa nuevamente y muchas gracias por su paciencia.

– Aileen.

Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.

Las bocas de los muertos nos escupen
una perpetua sangre quieta.

Tlatelolco 68 (fragmento), Jaime Sabines  (via littrature)

Frenesí

Un infierno en mi cabeza, se quiere apoderar. 
El fuego recorre mi columna, no me puedo despertar. 
Párpados de acero, y sangre en el algodón del ojo, 
Respiración entrecortada y pulmones sin salida.

¿Que me sucede? 
¿Estoy muriendo? 

En la oscuridad me sonrieron. 
Se parece a mi padre muerto. 
Porque no tengo miedo? 
Se acerca y observo su corpulento cuerpo. 
No es mi padre muerto. 

Suspiro y cierro los ojos. 
Acábate pronto, suplico.  
Efectivamente, desaparece aquel hombre. 
Pero solo para ser reemplazado por un niño maltratado. 
¿Acaso ya morí?

No. Aun siento dolor. 
Olvide las píldoras y ahora mis amigos se apoderan de mi mente. 
Muero una y otra vez;
Pero ojalá muriera de repente, pronto y para siempre.

Poesía original de Bárbara Alvarez PM.

Aunque parezca inimaginable, hubo un tiempo anterior a la
televisión. Nací en esa época.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Sálvame

En un día lluvioso el joven Claudio estudiaba para su próximo examen acompañado de un café, pero la campanilla de la entrada lo distrajo. Una mujer con el cabello humedecido se quitaba su abrigo y buscaba desesperadamente una mesa. A Claudio se le paro el corazón por un segundo al encontrarse con los enormes ojos color miel de aquella muchacha y mientras luchaba con el dilema entre acercarse a la joven o quedarse ahí observándola, la muchacha desapareció. La cafetería estaba llena y la joven no consiguió mesa. Decepcionado Claudio prosiguió a seguir estudiando.

De vuelta a casa a Claudio le carcomía la mente llena de dudas sobre aquella chica. A pesar de que no la conocía Claudio ya estaba enamorado.

Meses después…

De vuelta en aquella cafetería Claudio recordaba aquel día en el que vio por primera vez aquella muchacha dueña de su corazón y como si todo hubiera vuelto a pasar la campanilla timbro y la muchacha de los ojos color miel entro a la cafetería. A Claudio le tomo unos segundos asimilar la situación, pero esta vez no dejo ir la oportunidad, se armo de valor e invito a la muchacha a tomar un café.

21 años después…

Siempre me ha gustado recordar la historia de cómo mis padres se conocieron. Siempre pensé que su amor era verdadero y duraría para siempre.

Pero todo ha cambiado desde que Guillermo, mi hermano, descubrió que mi papá engañaba a mi mamá desde hace ya un tiempo con Sandra; una pelirroja de unos 22 o 23 años.

Desde ese momento mi vida ha cambiado, ya no vivo de la manera que lo hacía antes. Vivir con mi mamá y hermano es como vivir sola, mi mamá pasa sus días deprimida, encerrada en su habitación y Guillermo nunca se encuentra en casa. Veo a mi papá dos o con suerte, tres sábados al mes y esto es porque si no está en la clínica cubriendo alguna cirugía, se encuentra con Sandra disfrutando de la vida como que si él fuera tan joven como Sandra lo es.

Ya no sonrió ni disfruto lo que hago. Ir al colegio y regresar a casa ya no me molesta como antes. Solía salir con mis amigos, pintar en las tardes, bailar y cantar cuando me sentía feliz. Pero ya no es así, ya nunca estoy feliz. Mi familia esta desintegrada y yo muero por dentro.

Extraño salir a caminar con mi papá por las mañanas y a charlar con mi mamá por las tardes. Extraño a mi hermano y sus ocurrencias. Extraño mucho mi antigua vida. Pero no importa, porque nada nunca volverá a ser igual. Ni mi papá volverá, ni mi mamá volverá. Él está perdido en el deseo de ser joven otra vez y ella está perdida en la amargura y la decepción.

Guillermo esta peor, mi hermano mayor esta perdido en las drogas y el alcohol. Guillermo ahora odia a mi papá, no habla con él, ni de él. Es como que si lo hubiera borrado de su memoria.

Solían ser muy unidos, claro que esto fue mucho antes que Guillermo descubriera lo que pasaba entre mi papá y Sandra, solían salir a jugar futbol y platicar sobre autos. Les gustaban las mismas cosas y confiaban mucho el uno con el otro. Siempre envidie un poco el tipo de relación que ellos llevaban.

Guillermo quedo destrozado; se lleno de odio y decepción, el hombre que el mas admiraba le mostro su otra cara y el alma de Guillermo no perdona. Pero si sufre. Y sufre mucho.

Guillermo estaba en la universidad y fue fácil para el escoger amigos con los cuales le era permitido desconectarse del mundo. No lo supe hasta después de unos meses cuando yo misma lo vi inhalar un polvo bblancuzco una noche en la que el creyó estar solo. Me rompió el corazón verlo así. Guillermo me descubrió y reacciono violentamente hacia mí. No solo me lastimo físicamente pero también me marco sentimentalmente. Había perdido a mi hermano y no podía recuperarlo.
No podía salvar a nadie sin que alguien antes me salvara a mí.

Acá es donde entra Luca, mi mejor amigo. Lo conocí en primaria y la conexión fue instantánea, yo solía jugar con él y él solía jugar conmigo, hasta los juegos que eran de niñas. El está siempre para mí, y yo estoy siempre para él. Él fue quien me salvo. Cuando mis padres se separaron me aleje de la sociedad, no salía de mi habitación y después que mis lagrimas se habían secado lo único que hacía era pensar, acostada en mi cama viendo hacia el techo, eso era lo único que hacia; pensar. Al principio fui muy buena disimulándolo, aun sonreía y trataba de participar en el colegio. Pero poco a poco desaparecí y empecé a hacer lo imperdonable, cortaba mis muñecas horizontalmente y las dejaba sangrar. No me dolía, me liberaba. Hacía que la cara de mi mamá, hundida en su miseria no se viera tan lastimada, hacia que la falta de la presencia de mi papá no doliera tanto y por supuesto me hacia olvidar que mi hermano estaba perdido. Luca pronto lo noto, él decía que el brillo de mis ojos desapareció, que yo ya no estaba, que me estaba consumiendo. El me demostró amor y apoyo cuando más lo necesitaba, él fue la razón por la cual mis cortes no eran verticales. Él me salvo. Y salvo a mi hermano.

Pues solo así tuve el valor para enfrentarlo y poder ayudarlo. Fue muy difícil pues él aun creía que yo solamente era una niña, inmadura y sin sentimientos. Creyó que yo no entendía y que no podía ayudarlo. Pero lo hice. Guillermo ya lleva dos años sobrio y limpio. Ambos ayudamos a mi mama a salir de su miseria, cuando al fin comprendió que no fue su culpa que mi papa fuera un completo sin vergüenza, que no es que ella no fuera suficiente para mi papá, pero que ella era mucho más que lo que el merecía. Pronto se disculpo con nosotros por haber estado ausente mientras todos moríamos lentamente.

Sandra dejo a mi papa por un modelo más joven, mi papa regreso pidiendo perdón. Yo lo perdone, Guillermo también y mi mama también. Pero ninguno lo acepto de nuevo en casa. Ahora llevamos una buena relación de padre e hija, claro, no es como antes y nunca lo será, pero me conformo con esto. Lo veo más seguido y tengo la confianza de platicar sobre cualquier cosa que me moleste. Para Guillermo fue más difícil, pero no imposible, ambos llevan una buena relación también. Mi relación como hermana con Guillermo ahora es mucho más fuerte. Platicar con mi mama ya no es un desafío. Luca ahora es más que solo mi amigo. Y yo, que ya volví a sonreír, también pinto a veces, ya no deseo desaparecer, ahora veo la vida como algo hermoso y disfruto cada momento de ella.

Cuento corto original de Bárbara Alvarez PM.