A Blanca también le preocupaba que su hija no jugara con muñecas, pero Clara apoyaba a su nieta con el argumento de que esos pequeños cadáveres de loza, con sus ojillos de abre y cierra y
su perversa boca fruncida eran repugnantes.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

El rey esclavo.

El desgano, la derrota, el abatimiento.
El perdedor, vencido, moribundo.

Reconocer que funciono a cuerda,
Reconocer que el amor se esconde 
Escuálido detrás de la luna.

Un bostezo exponencial. 
Y un final divorciado de cualquier principio.

El vago,
En un trono de cajas y bolsas negras
Despidiendo un olor a mierda.

El vago es rey, dictador, presidente…
De un estado venido a menos llamado vida.

Con su cetro omnipotente se pega latigazos.

En su lagrima se refleja el cielo.

Poesía original de Quilla (PSEUDOCLICK).

Soy una mujer de inclinaciones sencillas
Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote
Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco
Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre
Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo
Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca.

Fragmento de los cantos de María Sabina, mujer Chjota Chjine (la que sabe) originaria de Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca, México y sanadora mazateca. Para leer sus canto completo y un poco más de esta maravillosa mujer, pueden hacerlo por aquí.

Divagación

Siempre que miro al sol pienso: ¿por que no se deja ver?
¿por que quema mis ojos? ¿por que nadie entiende?
Las razones que tengo cuando veo gente de traje
para creer que son solo ladrones es simple, ellos sonríen (los del traje).
Y aunque quisiera fumarme un cigarro en mi cielo, no podría,
por que como todos saben hay ángeles cuidándonos.
E sarcasmo me pesa. Hace un par de días le dije a una muchacha que la amaba y me besó, lo raro fue que yo no la besé. 

Prosa poética original de Como el sol

…Si las locuras se repiten en la familia, debe ser que existe una memoria genética que impide que se pierdan en el olvido.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Hambre de insomnio.

La noche esta fría se vuelve rutina

Es de aquellas noches en las que el insomnio

Dinamita las embajadas del sueño.

Esta vez no hubo muertos ni heridos

El insomnio no ha conseguido su objetivo

Pero tu voz aprovecho el caos y el barullo

Y en mi distracción se merendó todos mis murmullos.

Como ágil fantasma en mis sueños entro

Como una gata en noche sin luna se escabullo

Los ladridos de los perros no le hicieron el menor obstáculo

¡Qué distracción!

Tu silueta se ha paseado desnuda por mi puerta

Sin ningún rasgo de pudor, ¡pero eso sí!

Con mucho valor

Corriendo el riesgo que la atrape entre las redes de mi voz.

¡Y no estoy loco! No estoy cuerdo. No estoy dormido. No estoy despierto.

Es el mundo de los sueños ¿existo?

¡Pies arriba existo!!

Pies en el suelo existo.

Te he visto jugueteando, sonriendo, llorando

Te he visto llamando a todas tus muñecas.

Te he visto arrancando sus cabezas.

Te he visto detonando en mi silencio.

Te he visto extrañándote.

 Te he visto queriendo atraparme.

 ¡PERO NO EXISTO!  Atrapas aire

Yo extrañándote atrapo aire

. ¿Despierta todavía duermes?

Despierto te contemplo.

No quiero volver a alucinarte, quiero tenerte cerca

 Te tuve tan cerca. ¿Existo?

Te tengo tan cerca ¿existes?

Nuestras miradas presionaron el gatillo

Al mismo tiempo que el destino

Han coincidido del otro lado de un millón de caminos.

Espero y toques la puerta, espero y me abras la puerta,

Mañana cuando me sueñes

Mañana cuando te sueñe

Mañana cuando corramos juntos sin piernas

Mañana cuando vayamos de la mano sin manos

Espero y toques la puerta espero y me abras la puerta.

Espero y toques la puerta espero y me abras la puerta

Poesía original de David Samus.

Nota de despedida

Si cuando estoy contigo, es cuando más solo me siento, ¿vale la pena seguir? Ya no es amor, ya no es querer; solo hay sufrimiento, solo hay soledad. No me dices nada, ¿ya no confías en mí? ¿Cómo quieres que me quede si ya no encuentro razón para hacerlo? Hay desesperación, solo hay soledad. No sé dónde quedaron las caricias, no sé en qué momento se marchitaron las sonrisas. Nunca creí que llegaría el momento en que sintiera tanto dolor al verte. Me lastimas, me corrompes, me hieras, me estás destruyendo, y lo peor de todo, es que tú te das cuenta, y sin importarte sigues matándome en vida… Dime, ¿qué fue lo que hice mal?, ¿en qué momento me equivoqué?, me gustaría que tan solo me miraras a los ojos y me respondieras. Si tan solo supieras, si tan solo te dieras cuenta de cuánto es que te sigo amando… Me mata hacer esto, pero es mejor que me vaya. Desapareceré de tu vida. Mi estancia junto a ti cada día se ha vuelto más irrelevante, pues es mejor que concluya, es mejor que me marche. Solo recuerda que tú fuiste la primera, seguirás siendo la única; nunca te dejaré de amar.

Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack).

Sobre una pila de grano, aspirando el aromático polvillo del granero en la luz dorada y difusa de la mañana que se colaba entre las tablas, se besaron por todos lados, se lamieron, se mordieron, se chuparon, sollozaron y bebieron las lágrimas de los dos, se
juraron eternidad y se pusieron de acuerdo en un código secreto que les serviría para comunicarse durante los meses de separación.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Suicida

Querido diario, está será la última vez que escriba… Me encuentro desesperado; temeroso ante mis deseos, ante mis anhelos, y es por eso mismo que esta noche me he de suicidar.

Porque solo de esta forma, podré superar esta agonía que carcome lentamente mi interior. La desdicha de ya no sentir sus labios, su piel, su respiración, me está volviendo loco. Ya no tengo un lugar en este mundo terrenal, no desde que me dejó.

Las noches que pasé junto a ella, los días en los que bromeábamos y nos juramos amor eterno, solo quedan como vagos y vacíos recuerdos en mi mente; presencias imborrables que me atormentan en mis sueños, en mis pesadillas.

Ya no tengo voluntad de levantarme. Ya no siento la necesidad de querer despertar, no sin ella junto a mí. Me duele, me destruye, me mata su partida. ¡Ya no puedo más! 

Lloro todas las madrugadas, no puedo dormir. No puedo vivir más así, no sin ella. Las esperanzas se han desvanecido, se han olvidado de mí inútil alma. Ella lo era todo para mí. Mi musa, mi inspiración, mi complemento, y ahora ya no la tengo.

Querido diario, estas son mis últimas letras, mi último dolor. Es lo último que escribiré. Es lo que tengo que decir antes de partir. La quise, la sigo querido. Si ya no la tengo, de nada servirá seguir, no sin ella junto a mí…

Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack)