Era una criatura romántica y sentimental, con tendencia a la soledad…
Autor: Cadaveres
EN CASI TODO LUGAR…
Casi en todo lugar encuentro un recuerdo de nuestro amor. Salgo a cualquier sitio y un parque me pone en contacto contigo. Voy a una Casa y alli un pasillo me trae aquellos primeros recuerdos. Salgo a la montaña y en el viento tengo tu aroma. Entonces me hago consciente de tus recuerdos. Casi en cualquier lugar encuentro tu sonrisa, encuentro tu mirada, encuentro tu caricia, tu palabra, tus poemas preferidos y oportunos, tu foto, tu silueta…
En casi todo lugar encuentro cosas tuyas, pero ahora no te encuentro a ti, no estas en estos dias, es imposible tocarte, verte, te extraño… En casi todo lugar te extraño…Mientras te extraño, te espero, mientras te espero, te amo y este amor me fortalece en la espera… tal vez deba esperar el resto de mi vida… entonces valdra la espera, valdra la vida…
En casi todo lugar te anhelo, anhelo verte, anhelo tomarte en mis brazos, anhelo estar libre para llevarte a ese lugar… anhelo ser tuyo con toda libertad… anhelo seas mia con toda ternura… anhelo tu aliento, tu aroma de mujer, tu sonrisa que ilumina y tus ideas que sorprenden… anhelo en una de estas mañanas despertar junto a ti y saber que me esta permitido amarte…te anhelo a ti y esto en casi todo lugar…
tuyo siempre, tu Julieto
Prosa poética original de Romea y Julieto.
La menor demostración de solicitud o agradecimiento hacia él, lo avergonzaba y lo hacía sufrir.
Monotonía
Me he ocupado de no tener tiempo de nada, ni de pensar en mi, para no pensar en mis sentimientos, ni sentir melancolía, me he transformado en una maquina que solo procesa y escupe, he desecho mis sentimientos, mis emociones, ahora solo pienso en dormir y no en desvelarme viendo la luna para pensar en mil cosas y en especial en ti, he evitado cada detalle en cada lugar que me haga experimentar recuerdos…me he convertido en lo que odiaba a causa de lo que más amaba.
Prosa poética original de Lorena Delgado.
No se amaba a sí mismo y tal vez por eso pensaba que no merecía el amor de los demás.
Conversando con Dios
Le pregunto tantas cosas al aire, y no escucho respuesta de nadie. ¿Estoy solo? No, sé que alguien me oye, pero quizá yo no lo oigo a él.
No importa dónde y cuándo sea, no importa si es de noche o de día, si es verano o primavera, si es aquí adentro o allá afuera, simplemente quiero que alguien me escuche, que alguien me entienda, que me comprenda.
¿Estoy solo? No, porque ahora me siento acompañado, y aunque no pueda ver a esa persona, sé que es buena, y me quiere, ¿quién es? No me responde, y sé que jamás lo hará, solo me escuchará, y con eso es suficiente.
Ahora sé que estoy conversando con él, y a pesar de que no me habla, sé que me comprende. Y le doy gracias por eso. Gracias por no dejarme solo, gracias por conversar conmigo. Estoy seguro, estoy contento, estoy conversando con Dios.
Prosa poética original de Ángel Patiño.
Me gustaba mirar a las mujeres, todavía me gusta. Es un placer estético, casi espiritual.
MI ESTADÍA EN EL LADO OSCURO DE LA LUNA
Delicadamente sus labios rozaron los míos; ella seguía en estado de vigilia, alterada por la incontable cantidad de sustancias que su mismo organismo liberaba en ese momento, ella era una bomba de sustancias, era una droga humana.
Bastaron unos segundos para que ella se volviese loca, entre jadeos y movimientos rítmicos su cuerpo se tornaba cada vez más autónomo y cobraba vida. La consciencia existe en esos momentos pero sabe que es mejor dejarte libre a tu instinto.
Sus manos recorrían lentamente desde mi cuello hasta la parte inferior de mi espalda, hacía el mismo recorrido de vuelta y bajaba de nuevo tocando mi pecho, en el cuál mi corazón latía aceleradamente, incontrolablemente. En cambio, mis manos recorrieron hasta el último rincón de ella, de arriba hacia abajo y viceversa; en círculos, elipses y figuras irregulares, de adentro hacia afuera.
Después de cierto tiempo se cansó, pero simplemente con morder sus labios o apretar fuertemente alguna parte de su cuerpo volvía a tener la misma euforia del comienzo; con simplemente pulsar el botón que guarda en su sexo se estremecía sobre mí, tiraba su cabeza hacia atrás y veía al cielo, pidiendo clemencia y a la vez, añorando más energía para seguir.
Por momentos dudaba y se detenía, pero me imponía al tomar su rostro entre mis manos, al tomar sus mismas manos y sostenerlas firmemente con las mías, al abrazarla fuertemente; ella se imponía al llevar el ritmo, a fin de cuentas quien más cansada estaba era ella. Yo no dudé, ya que sabía perfectamente lo que hacía; solo me limité a disfrutar el momento y hacer que ella también lo hiciera.
Así fue, como me refugié en ella y ella se refugió en mí, así fue como huimos cada quien de su realidad y nos encontramos frente a frente en el lado oscuro de la luna, en un cambio de estación. Sellamos un pacto, nos volvimos parte del momento que, como bien sabemos, es solo para nosotros dos y para nadie más.
Narración original por Jorge Zain Portilla.
“Gracias por leer y compartir lo que escribo, les agradecería que le den un vistazo a mi blog y de paso me sigan, comenzaré a tener más actividad a partir de ahora. ¡Un saludo!”
Creemos en la ficción del tiempo, en el presente, el pasado y el futuro, pero puede ser también que todo ocurre simultáneamente…
Muerto en droga
Hoy me levante con ganas de escribir
Escribí sobre mujeres, tragos, penas y alegrías
Con soga me ate el brazo, cuchara de plata y encendedor bajo palabras, ideas volátiles reaccionarias a la frecuencia del entorno, música y distinguidos del tema en mi cabeza, con el bolígrafo inunde mis venas, luego, en un pozo angosto y pretencioso, ganoso por dejarme sin aliento, me ahogue en mi propio petróleo, aunque estuve muerto pude respirar más que estando vivo.
Hoy escribí y me sentí drogado.
Seré un nuevo adicto a la muerte que me conviene y me doy, estaré más vivo que lo plasmado.
No me hablen cuando escribo ni intenten reanimarme, no me lleven a hospitales que soy caso perdido, pero si aún conservan la fé, busquen en mis escritos y me hallaran muerto con una soga en el brazo.
Poema original de Neoteo.
