Ven, fuma un cigarro conmigo. Te contaré de todos los lugares que no has visitado. Seré insolente, te diré que no lo has hecho simplemente por no haberlos contemplado a través de mis ojos.

Ven, puedo hablarte de las diferencias entre un punto seguido y un punto final. De la distinción entre soledad y autosuficiencia, entre el amor propio y el orgullo; entre la ira que nubla la visión y la complacencia. Conozco todas las delgadas líneas, suelo caminar con habilidad y todo el tiempo sobre ellas.

Ven, quiero hacerte sonreír. Tengo una manera peculiar de alabar exacerbadamente los defectos y comprender el mundo de fragilidades que se esconde tras murallas, en apariencia, impenetrables. Soy dócil frente a los corazones endebles y abiertos, insistente frente a la mentira reiterada de unos ojos implacables, adiós insalvable frente a la crudeza del egoísmo.

Te prometo que guardo mil y una justificaciones para tus errores conscientes. Sin embargo, albergo mil reproches frente al cansancio de vivir y la rendición apresurada.

Ven, no vas a ahogarte. Tengo un juego nuevo y mil experiencias que narrarte; tengo un beso comprensivo y una disculpa a flor de labios cada vez que mis defectos se vuelvan insorteables.

Tengo una dualidad concentrada en mi interior dispuesta a abrirte los ojos a un mundo que te ha esperado desde siempre. Yo puedo contarte cuantos paisajes disímiles puede albergar un mismo día y cuantas ilimitadas manías serán el pináculo de tu rutina. Las tuyas, las nuestras, las del futuro que impaciente nos espera.

… Yo quiero que el mito sea realidad, que la fábula nos vuelva protagonistas. Yo quiero ser el ‘desde siempre’ de tu vida.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

podría decirme alguna palabras para decirle a una niña que me gusta? no sé si me explico

Para decirle a alguien que te gusta, lo primero que tienes que hacer es juntar todo el valor que puedas encontrar dentro de tí y reconocer que puede que tus sentimientos no sean correspondidos. Una vez que te des cuenta de que puede que tus sentimientos sean rechazados, vas a necesitar aún más valor para seguir al siguiente paso.

Para decirle a alguien que te gusta, lo segundo por hacer es buscar las palabras correctas. Un “me gustas” puede que sea suficiente, pero quizás necesites dar una explicación y es ahí cuando necesitarás recordar cada uno de los detalles de la persona para saber porque sientes lo que sientes. “Me gustas porque estas bonita” puede sonar frívolo y superficial, pero puede que la alagues; “me gustas por tu forma de ser” suena vago y puede llevar a más confusiones “¿qué de mi forma de ser te gusta?”. Mi favorita siempre ha sido el, “pues, me gustas mucho” dicho entre tartamudeos, mejillas sonrojadas, mirada nerviosa y una sonrisa tímida. Depende de tí el encontrar esas palabras y la manera de decirlas.

El último paso es prepararse para la respuesta, si es que hay una. Las respuestas pueden variar y puedes anticiparlas para saber como proseguir. “Gracias, pero solo te veo como amigo” es una de las más comunes si la relación que tienes con ella inició como amistad; en este caso, lo mejor es aprender a respetar su respuesta y aclarar si ambos quieren seguir con una amistad o si les es imposible hacerlo ahora que hay sentimientos románticos de por medio. “A mi también me gustas” definitivamente es la que deseas escuchar, y si el caso se da de que ella responda de esta manera, entonces lo que sigue es delinear la nueva relación.

Una vez que hayas logrado llegar al último paso, recuerda respetar su respuesta y límites que ella ponga.

Es así como le dices a una niña que te gusta.

-Aileen.

Te borraré

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

Por Carilda Oliver Labra.

Vos

Estas calles indiscretas nos miran. Parpadeo. Bares, clubes, putas, avenidas, bibliotecas, todas susurran tu voz. Ese eco de tus palabras. ¿Recuerdas cuando vos decías que volabas y corrías con la blusa de cuadros levantada como que en forma de alas? Recorría a la idea de tu libertad.

Vos me inyectaste con esperanza, esa idea de amores y que más cosas. Caminaba por la calle gris y pensaba en tu rutina diaria. Recuerdo que vos no parabas de leer medicina (o no sé cómo le llamas a tus asignaturas universitarias) y yo pensaba que lo que necesitabas al día siguiente era una buena dosis de cafeína. Amaba verte con el espresso  y me enamoraba verte tan ansiosa y eléctrica. Amar un poquito más de vos.

Vos tenes un “no sé qué”, que no puedo explicar.  Vos tenes un nudo de cosas que ame y odie, pero a la vez ame más. Eso de los defectos, era tu mayor virtud.

Cara de niña, letras de adulta, indiferente, indecisa y a veces consciente de lo que querías. Aún espero una respuesta a mi pregunta, a mi más grande deseo, eso de tenerte a vos junto a mi cuerpo por el resto de nuestros tiempos.

Estas calles son muy anchas, muy largas sin vos. Son tan grises, tan vacías, daltónico del alma sin tu presencia.  Tu alma llenaba estadios enteros, anhelos aparentemente utópicos, erótica, pasiva, alegre, reprimida; todo aquello que mi mente no se cansaba de ver ni mucho menos pensar.

Rareza al cien por ciento, depresión sin dolor, amor sin sexo, Oliveira sin la maga, abrazo sin calor. Es aquello que ilógicamente es lógico, que el orden desordena los sentimientos. Quiero, puedo, envidio a la luna que alumbra tu cuerpo por las noches y lo baña con luz propia.

Esa catarsis, esa concepción de ideas, ebrio por tus besos. Vos, me mirabas indiferente y yo, con los ojos por fuera. Vaya gracia, vaya desapego del orgullo. Tan solo quererte, hermosa, tan solo por quererte.

Camino y reparo en mi deseo. Una noche, nuestros cuerpos amalgamados, nuestras almas yuxtapuestas en un juego de niños y de amantes, renacerán en un solo elemento. Seremos dueños del todo y de la nada. Vos sos mi musa, mi todo. Te espero en mi vida, pronto…

Prosa poética original de Manumdez.

De dónde esta mueca
Esta boca este rostro
Esta máscara este abrigo
De dónde esta locura
De acompañarte por las noches
Con este negro y este rojo
Esta bufanda que es una bufonada
Y esta vitrina que devuelve esta pirueta
Esta artesanal pinta hecha a la medida.
Y esta lengua de loba despistada
Que te lame.

Loba por Carmen Berenguer.

Belén.~

Tocarte,
y en el intento perder la voz.
Acercarme,
y entre tanto perderte a vos.
Pelos de suave miel,
abrazos empalagosos,
calma mi hiel,
y sumérgeme en gozo.
Presa en Alma
me encontraba.
Atrapada como una rata,
día y noche desvelada.
Quererte me ha costado la vida.
Tenerte dentro de mis fantasías.
A mi Alma la encuentro dolida
y en tu panacea hundida.
Muy cerca la veo aparecer,
la negra sombra del ayer.
Atrévete a tocarla, dice desafiante.
Y conservar mi voz se torna lo más importante.
Belén es tu gracia que resuena,
enciende mi Alma a viva llama,
pendiente de que el amor no muera,
y que la distancia y prejuicio al fin ardan.
Poesía original de Falacia Facial.

Puta

Rosario dixit

No es el reptil
que tienta con su boca ávida
desde el viejo manzano
del bien y el mal.

Ni Lilith,
ni una de tantas
nefandas encarnaciones del pecado.

Ni vedette proletaria,
ni siquiera
la devaluada y tropical
sacerdotisa de Venus
con que desean confundirla
sus dizque adoradores.

Una mujer al uso,
que se toma, se llena,
se quiebra y se repone
como una pieza más en la vajilla cotidiana
de los hombres;
para que la otra,
la, supuestamente, de lujo
jamás se descascare,
se desdore, ni pierda
el precioso y suntuario
estatus que le da la posesión.

Pero, al cabo,
detrás de la falacia,
ambas se sienten
igual que cualquiera de las dos vajillas:
larga y desdeñosamente
usadas
por un cuerpo que jamás comprenderá
a la piel que lo envuelve.

La misma piel que sabe
que hay un sordo desprecio
aun en el fondo del más hondo deseo
y que hay un resto de humillación
en cada entrega.

Por Carmen González Huguet.

Quiero vestirme.
La ropa interior que yo traía puesta, abrió sus tejidos,
los venció el calor,
la blusa abrió sus tejidos,
vencida también,
la falda cedió sus hilos,
ardiendo los dejó caer…

Quiero vestirme.

Fragmento de La salvaja por Carmen Boullosa.

La fuerza del débil.

               Ni la mayor de mis tensiones, ni el mayor de mis temores hacen palpitar tan fuerte, tan rápido, tan duro mi corazón como el verte un instante a los ojos, y besarte para siempre, sin tocarte. El imaginarte aquí a mi lado, opaca por completo todo lo malo, todos los demonios que viven en mi interior se arrodillan ante ti, todas las sensaciones de tortura se llenan de amor, cada que pienso en ti. Todo se hace inmortal en tan sólo un segundo, podría acabar justo ahora, y es la belleza de que nunca volverá a pasar lo que lo hace único, lo vuelve inmortal. Ódienos y envídienos quiénes nos maldicen, pues nos verán acabar, porque somos frágiles, somos vidrio y somos papel y caeremos, caeremos en el pozo más oscuro y profundo, quizás, pero ámennos sólo nosotros, pues no necesitamos más de un segundo para enamorarnos, porque somos humanos, y nunca seremos de hierro ni acero, ni de ninguna cosa que no sea capaz de sentir.

Prosa poética original de Dante Vasách.