Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Autor: Cadaveres
hola :)
¡Hola!
Aprovecho el saludo de este anonónimo para hacerles saber que si tienen alguna pregunta, queja, sugerencia o solo quieren conversar, pueden hacerlo en éste hipervínculo.
Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.
Plumas.
Preparándose para salir el colibrí alista las plumas que ha de usar como atuendo y las deja sobre la cama para ponérselas una por una.
La borrasca celosa por tanto color llega iracunda y patea las plumas que de inmediato se dispersan allí y allá.
¡Qué caos! Hay plumas por todos lados.
Desprotegido, el pájaro se agita…teme. El temor se alimenta de frío y lo enhiela.
Piel desnuda, expuesta, inmune, endeble en épocas de crudo invierno.
Conservo la esperanza de que los rayos del sol surjan tras las toscas nubes
y disipen la lobreguez que lo inunda.
Que beba sol y se colme,
que resurja y eche a volar para acopiar los pedazos caídos.
Ulterior al caos,
sonreirá
y entenderá que cuando una pluma cae,
es menester recogerla.
Y si acaso ésta se perdiese con la brisa,
correrá el tiempo deprisa y hará nacer en la tez baldía plumas nuevas,
más fuertes y ligeras,
más coloridas y vivas.
Poesía original de Colibrí de los corales, Krisa Giraldo
La ciudad es una olla express
que gotea sus vapores sobre sí
mientras la luna es el grafitti
más bello de la noche.
Tus labios rojos
el sello desolado
de reprobación.
Poesía original de Quidec Pacheco.
Hay algo en tu poema
que me hace leerlo antes de dormir
repetirlo al cruzar los parques
y soltarlo por el mundo
cuando llueve
Por defecto tenia que descartar toda posibilidad, por cariño me quede pensando en la oportunidad, por valentía deje aflorar todos los recuerdos, por destino termino lo que jamas tuvo lugar.
Estos pliegues de vida
Estos pliegues de vida
colgados a los huesos
esta cintura aún visible
donde te aferras
a ratos
estos muslos anchos recios
que trotan tus espacios
esta cadera ahuecada
estuche para tus manos
estas piernas que te asfixian
con nudo de terciopelo
desde la oscura garganta
hasta el fuego
-tierno
mástil
que trastorna los sentidos-
estos pies que te caminan
estas manos que te hurgan
esta mujer que te quiere,
aquí
en el cuarto imperfecto.
por Gloria Young.
Poesía original de José F. de León.
