TO THINE OWN SELF BE TRUE

Con un pincel en la mano derecha y con una paleta llena de óleos en la izquierda, me dispuse a comenzar aquella que sería mi primera pintura con motivo de ser. 

Justamente antes de colocar el pincel sobre la tela llegó a mi nariz un aroma penetrante, los solventes que suelo ocupar despiden olores bastante fuertes, enervantes. Dejé por un momento la paleta y me dispuse a cerrar aquel envase para evitar la evaporación de su contenido, pero algo atrajo mi atención en la pared que estaba al fondo; se trataba de un pequeño bastidor que hace tiempo había comenzado a pintar, pero nunca le di continuidad debido a que no tenía claridad en las ideas que movían mis trazos en aquella ocasión. 

Me acerqué a él y observé detenidamente las áreas sin color a tal punto de poder distinguir la textura de la tela, esa textura rígida y seca que posee, tan rugosa como la sensación que provoca rasgar con las uñas un pizarrón de tiza, o la de rasgar con la base metálica de la goma de un lápiz una hoja de papel. 

Seguí observándola y me perdí en la infinidad de hilos entretejidos entre sí, comencé a recordar aquellos momentos de “inspiración” por pintar, aquellos momentos en el que mi imaginación tenía colores, antes de que me hallara encerrado en la monótona tinta negra con la que escribo. 

Como era de esperarse, la melancolía llegó a mí y me abrazó tan fuerte que todas las piezas destruidas que se encontraban dentro de mí, se sublimaron, se juntaron de nuevo tomando la forma de un cuervo que no paraba de gritar, se elevó hasta lo más alto de mi subconsciente para después, como si la fuerza de gravedad fuese mucho más grande de un momento para otro, caer súbitamente en el suelo de mi consciencia con tal fuerza que ésta quedó destruida, al igual que el cuervo. En ese momento cerré los ojos con fuerza y un crudo nudo en mi garganta me impidió tragar saliva, cabizbajo y con un fuerte dolor en la garganta regresé a lo que antes estaba haciendo. 

Para mi sorpresa ocurrió algo que sigo sin poder explicarme, todo el solvente que dejé abierto se había ido, se evaporó por completo, pero el aroma seguía a mí alrededor, justo como aquel sentimiento que corría dentro de mi ser cuando comencé la pintura inacabada: se evaporó, pero aún hay señales de él en los alrededores, señales enervantes y sofocantes. 

El nudo en la garganta llegó a apretarse tanto que una de mis lágrimas se suicidó lanzándose al olvido para evitar seguir sufriendo; una tras otra siguieron saltando a tal punto de dejarme seco. Entonces comencé a llorar sal, una sal amarga y picante, blanca y cristalina como la misma cocaína, capaz de dejar seco a quien se atreviera a probarla. Pero ¿por qué a las personas les gusta probar la sal de los demás?, si optan por probar la mía estarán firmando un tratado con la agonía, la melancolía, la misantropía; con las ganas de no querer absolutamente nada, con el delirio de no encontrar a alguien con quien te sientas a gusto, con el arrepentimiento de haber nacido, con el deseo de haber hecho tantas cosas cuando se pudo, con la necesidad de tomar a cierta persona entre tus brazos y estrecharla tan fuerte hasta unir todas las piezas rotas que tenga, con el cuidado de no tirarlas de nuevo. Con cada pensamiento y frase que cruzaba por mi mente en esos momentos, me sentía más y más consumido por la sal. 

Cuando quedé vacío por completo decidí encender un cigarro, pero al observar la flama del encendedor, todo lo que se encontraba alrededor se incineró por los solventes disueltos en el aire, ya nada tenía valor. Con cada bocanada de humo tóxico, todo mi ser también se incineraba, debido a aquellos sentimientos disueltos dentro de mí, todo dejaba de tener valor. Mezclé tantos colores que obtuve la ausencia de color, un negro más deprimente que las últimas pinturas de Rothko, un negro más siniestro que mis más recónditos deseos, un negro con su única cualidad existente: absorber luz y no dejar escapar ni un fotón de ésta. 

Hoy solamente sirvo para absorber toda la luz en mí alrededor y no refractar nada en lo absoluto. 

Mis ojos se han convertido en un par de agujeros negros con forma de diamante, así que veré directamente al sol para averiguar cuánto tiempo tarda en desplomarse. Mis brazos manos y dedos son tan ásperos que todo aquello que toco se queja de dolor, si tocara las nubes comenzaría una tormenta de dimensiones bíblicas. Mis palabras son tan filosas que llegan a herirme incluso antes de que salgan de mi boca, pero ninguna logra cortar el maldito nudo que se aloja en mi garganta. Por eso y muchas cosas más, no quiero tocarte verte ni hablarte, puesto que provocaría una guerra, pero a nadie miento cuando digo que eres más deseable que la guerra de los cien años. 

Hoy estoy más destruido que nunca, millones de piezas punzantes han sido esparcidas por todo el mundo, resultando doloroso el proceso de reconstrucción. 

Hoy me pregunto quién más está interesado o interesada en encontrar esas piezas que tanto hieren y devolvérmelas no sin antes quitarles las puntas y el filo que poseen. 

Hoy quiero que me ayuden a buscar esas piezas para encontrar a mi verdadero yo, aunque me pregunto: ¿en algún momento estuve completo? 

En este estado no me interesa nada, hoy solo grito, susurro, dibujo, escribo, lloro, río, veo, escucho, pienso clamando ayuda, ayuda para escribir una historia donde todo y nada sean lo mismo, una historia en reversa, que comience por el final y termine por el principio.

Prosa poética original de Jorge Zain Portilla.

Qué manos a través de mis manos

Las anchas manos pecosas y morenas de mi abuelo
con igual destreza vendaban una herida,
cortaban gardenias
o me suspendían en el aire feliz de la infancia. 
Las manos de mi abuela paterna
artríticas ya cerca de su muerte,
una vez fueron frágiles manos, filigrana de plata,
argolla de matrimonio en el anular izquierdo;
pitillera y traguito de scotch o de vino jerez
en atardeceres de blancas celosías
y pisos de madera olorosos de cera,
recostada en su chaise-longue leyendo trágicas historias
de heroínas anémicas o tísicas. 
Mi padre siempre cuidó la transparencia de sus manos
delicadas como alas de querube
hechas para lucirlas
con violín o batuta. 
Mi madre heredó las manos de mi abuelo Arturo,
pequeñas y nudosas, con dedos romos. 
De tantas manos que se han venido juntando
saqué estas manos.
¿De quién tengo las uñas, los dedos,
los nudillos, las palmas, las frágiles muñecas? 
Cuando acaricio tu espalda,
las óseas salientes de tus pies
tus largas piernas sólidas,
¿Qué manos a través de mis manos
te acarician? 

Por Daisy Zamora.

Viajando en el Tiempo

He viajado en el tiempo hacia el futuro de las caricias escondidas,
He aceptado el reto de una carrera conmigo y sus besos descontrolados,

Cayendo lentamente en el fondo de una ensalada de verdades amorosas

Que acompañadas de un aplauso estridente me abren paso a través de sus dientes.

En un descenso que parece eterno, directo a las profundidades del oráculo salido del averno,

Me alzo con la frente en alto y salto las barreras que me separan de su cuerpo.

Obstáculo que uno a uno voy pulverizando,

Sintiendo y progresando en esta aventura que termina en su regazo.

Desatando las alegrías del mundo solo con un par de palabras,

Una misión que me fue encomendada por mi otro yo,

Aquel que danza con ella en sus sueños de novia

Y que después de la gloria se funden en una pasión sin memoria.

El comienzo de mi inicio, y una historia devastadora que me relata palabra a palabra los sin sentidos de sus plegarias.

Me refugio, en aquellos brazos que parecen sosegarme e inmediatamente parece que sueño una vez más con sus tan indescriptibles besos.

Y hablamos de sueños, ensueños somos y seremos cuando al abrir los ojos se me caigan las pupilas admirando su cuerpo, desviándome así del tema inicial cuando pretenda entablar una conversación y luego otra, y otra, y no sé cuantas más.

No tengo sentido.

No sin soñarle.

Por eso me recuesto en la cama temprano, aunque no concilie el sueño de lo que no somos pero que quisiera más allá de sus palabras.

Poesía original de Megarius

Esta inesperada redondez
este perder mi cintura de ánfora
y hacerme tinaja,
es regresar al barro, al sol, al aguacero
y entender cómo germina la semilla
en la humedad caliente de mi tierra.

Preñez por Daisy Zamora.

¿Hay alguien en casa?

     «Morbo: Tendencia obsesiva hacia lo desagradable, lo cruel, lo prohibido».

                                           I 

               Ese ardor que se siente en los ojos al ser alcanzados por unas gotas de shampoo, tengo que enjuagarme rápidamente y para eso, tendré que cerrar un poco la llave del agua caliente ya que para mis ojos, no seria una sensación muy agradable enjuagarme con agua a punto de hervir, tendré que pasar un poco de frío, después termino de lavarme el cuerpo y cierro las dos llaves de la regadera, tomo la toalla y me seco. Me pongo los calzoncillos, los calcetines, me unto crema, me pongo desodorante y termino cepillando mis dientes. Salgo y me espera en mi habitación un pantalón negro recién planchado y una camisa blanca con litros de almidón en el cuello y las mangas. Me visto y me miro unos segundos en el espejo sólo para acomodarme un poco mi corto cabello, afuera, mi tía me espera con un plato en el que hay 3 tiras de tocino orgánico, unos hot cakes y un vaso de leche de soya.

               —Hijo, termina tu desayuno que se hace tarde.

               —Está bien Tía, creo que Joseph ya viene en camino.

               El reloj marca las 6:51 casi con exactitud, una exactitud que asusta y asombra a la vez y ya estoy saliendo a la cochera (si a una banqueta y un pedazo de tierra con un medidor para el agua en la esquina se le puede llamar cochera) y mi vehículo está esperando, un vehículo de dos ruedas y un casco.

               —¡Roberto, olvidaste tu biblia!

               —Chingad…

               —Nada de maldecir Roberto, ten y ya vete que Joseph te está esperando.

               —Está bien Tía, nos vemos más tarde.

               Tome la biblia y la puse en mi maletín, maletín que puse en la canasta de mi bicicleta. Tres cuadras más adelante me esperaba mi compañero, más bien mi pareja de trabajo, Joseph Collingwood un inglés rubio que no sabe mucho español, aunque lo suficiente para que me entienda y yo entenderlo a él.

               —Hola Robert, ¿por qué tardaste?

               —Qué paso Joseph, nada es que olvide unas cosas.

               —Ya veo, bueno, ¡hora de ir! El trabajo esperar, tenemos que llevar la palabra a todos los que podamos, Robert.

               —Si eso parece, vámonos.

               Era nuestro trabajo por así decirlo, era aburrido y demasiado monótono pero teníamos que hacerlo, recorríamos unos 30 Kilómetros todos los días en nuestra bicicleta, misioneros de la palabra, las buenas nuevas, íbamos de colonia en colonia, de casa en casa, de puerta en puerta. La mayoría de las veces no nos abrían pero cuando lo hacían, nuestra obligación era el de llevarles la palabra de nuestra iglesia hasta su casa, hablarles un poco de nuestra historia y regalarles algunos panfletos y libros, El Despertar, La Atalaya cortesía de la maravillosa iglesia de nosotros, en donde todos son bienvenidos, Los Testigos de Jehová.

                                             II 

               —Y pues nada fuimos a cenar al Costeñito y pues así, nos tomamos unas copas, bueno, yo pedí 3 tarros cubanos y ya cuando salimos dijo que si dábamos una vuelta antes de llevarme a mi casa, y el wey me quiso llevar al Montecarlo, ¡Jajaja! Y pues obviamente le dije que no y hasta me baje de la troca, pero pues nada, hizo que me subiera y me llevo a mi casa, todo el camino iba pidiéndome disculpas y ahora en la mañana, ¡me compro el iPhone 5s! ¡Jajaja! Me lo mando a mi casa y todo.

               —¡Jajaja! ¿En serio? Pues es que ya tienes loco al tipo amiga, no manches pobrecito.

               —Pues si, ¡pero mira! Hasta un iPhone me regalo.

               —Nada más que no te vea tan feliz, hazlo que sufra un poquito más, hasta que te regale una funda mínimo.

               —¡JAJAJAJA! Ya sé, si ahorita de todos modos no lo puedo ver, porque me quiere visitar Fernando.

               Así es, mi amiga es una zorra y yo, bueno, la verdad es que también pero no somos nada estúpidas. Me llamo Alexa y junto con Miriam que es mi amiga, estamos acabando la preparatoria apenas. Somos amigas desde la secundaria, la conocí ebria y drogada en una fiesta y desde entonces, siempre andamos juntas. La escuela siempre me ha aburrido, tengo suerte de pasar las materias, porque por fortuna la mayoría de los maestros son hombres y bueno, las que no son algo, curiosas por así decirlo, así que mínimo tengo mi boleta llena de seises, por eso he podido llegar hasta sexto semestre.

               En mis tiempos libres no me dedico a mucho, bueno, los fin de semana voy a confirmaciones en la iglesia, o confis como la mayoría las conoce, me aburre estar en mi casa, siempre lo ha hecho, desde chica soy muy hiperactiva, lo que en realidad me gusta es pasear y salir de fiesta, conocer chicos… Y en confis conozco muchos, pero todos ellos siempre quieren ir directamente al sexo es lo único que buscan así que yo, hago que paguen un precio muy alto antes por tener un poco de mi piel entre sus manos. Si que Miriam haya podido conseguir un iPhone 5s los impresiono, ¿cómo se sentirán cuando les diga que a mí, un tal Joaquín no sé qué, me regalo un auto? Lo sé, impresionante, pero al final obtuvo lo que quería y ya más nunca me hablo, está bien, yo tengo un carro y el, el sólo tiene sus recuerdos, recuerdos que usara en las noches para masturbarse. Creo que fue un trato justo, ¿o no?

               Por lo general siempre estoy sola en mi casa, mi madre trabaja todo el día y mi padre no vive con nosotras desde hace mucho tiempo, así que Miriam me acompaña casi todos los días a mi casa, en donde hacemos la tarea, vemos películas e incluso, vemos cosas que un hombre sospecharía pero ninguna mujer lo admitiría.

                                             III 

               Tengo ya 21 años y desde los 18 he estado haciendo esto, francamente me empieza a aburrir bastante pero toda mi familia ha estado siempre en la iglesia, así que yo sin elección prácticamente tuve que participar también. Pero a mí, a mi me gustan otras cosas, contrario de lo que tía Villanueva y Joseph creen, me gusta mucho el arte y sobre todo, el cine, amo ver películas, y ser adulto tiene sus ventajas puesto que, ahora todas las películas que no podía ver cuando estaba chico, puedo verlas ahora sin ningún problema, sin importar su clasificación, he visto cosas sorprendentes e intrigantes, a veces no entiendo cómo pueden poner tanta sangre y sexo en una escena, pero me gustan, son buenas, me dejan escapar por un momento de este mundo tan monótono y poco interesante en el que vivo. Así que cuándo no estoy entregando panfletos me gusta mucho ir al cine o ver películas en internet, claro, mi Tía cree que voy a rezar o a la biblioteca y Joseph, bueno en realidad no hablo mucho con el, así que no tengo que darle muchas explicaciones.

               —Parece que esta colony, esta es un privado Robert, tendremos que pedir permitir.

               —Sí, eso parece, un fraccionamiento privado Joseph, bueno, vamos con los guardias.

               A pesar de siempre hacer lo mismo, ir a fraccionamientos privados era lo que menos odiaba, podías ver muchas cosas bonitas, casas, parques y hasta mujeres… No entiendo como Joseph podía ignorar cuando alguna vecina salía en pijama a tirar la basura, ¡cómo ignorar esas piernas! Era extraño, pero quizá el ni siquiera ha sentido tensión sexual alguna, o quizá, se remata a pajas en la noche, no lo sé, pero yo nunca dudaba en disfrutar por lo menos, semejantes paisajes.

               —Está bien, pasen, pero no molesten mucho.

               —No sé preocupo señor… No preocupar.

               —¿Qué?

               —Lo que mi amigo quiere decir, es que no sé preocupe señor, no molestaremos a los vecinos, solo queremos llevarles la palabra verdadera y que sepan que…

               —Sí, si está bien, pasen.

               Parecía un fraccionamiento grande, así que le dije a Joseph que él se fuera por el lado izquierdo y solo se dedicara a entregar panfletos sin hablar, y yo me iría por el lado derecho a hacer lo mismo, así podríamos acabar pronto e ir a comer algo, y así yo estaría más cerca de ver alguna buena película en la red o quizá hasta ir al cine.

               Joseph acepto, él no se oponía mucho cuando le decía que hacer, así que nos fuimos. Llevaba casi 2 cuadras completas y en la última casa de esa misma cuadra, mientras me disponía a dejar los panfletos pegados atorados en la puerta vi algo que me impresiono, casi tanto como esa escena de Mila Kunis y Natalie Portman en El Cisne Negro. Estaban los dos ahí en un sillón, muy agitadas, y totalmente desnudas.

                                           IV 

               Mamá iba a salir de viaje todo el fin de semana, así que para no quedarme sola, dijo que le llamara a Miriam para que viniera a quedarse a dormir conmigo todo el fin de semana. Así lo hice y Miriam por supuesto acepto, no le interesaba escuchar como sus padres discutían todo el día por cuál de los dos ha sido infiel más veces. Por teléfono, Miriam dijo que tenía una sorpresa, que la vería más noche que llagara, yo no sabía que era, quizá otro regalo de un pobre desafortunado loco por su trasero.

               —Bueno Alexa, te dejo, se portan bien, ¡eh cabronas!, me la cuidas mucho Miriam.

               —Si no se preocupe Señora, aquí yo cuido de esta muchachita.

               —Bueno pues, ahí te deje el dinero en el cuarto por si quieren pedir comida o algo, y ten, te dejo las llaves, no sé te olvide cerrar cuando se vayan a dormir.

               —Si está bien mamá, ándale, ya vete que se te hace tarde.

               —Si nos vemos, babay mija, adiós.

               Cuándo mi madre por fin se había retirado, Miriam me mostró la sorpresa de la que me hablaba, abrió su bolso y ahí estaba, una bolsa llena de mariguana verde como la drogadicción, así que teníamos que celebrar. «Casa sola hoy ;)», esas palabras pusimos y todos los hombres y hasta mujeres que querían probar algo de nuestra piel, se convirtieron en cientos de likes. Así que ya teníamos una fiesta esperándonos, y seguramente sería un éxito.

               —Wey, pero tenemos que ir a comprar las bebidas de unas vez.

               —Ay no mames, apenas son las 9:00 de la mañana.

               —Pues si wey, pero de una vez, ándale bebé.

               —Bueno, deja nada más me cambio, ni modo de irme así en tanga, ¡jaja!

               —Pues si, ¡capaz y hasta nos dejan todo gratis!

               —¡NO LO DUDO!

               Me puse un pantalón y dimos rumbo al Oxxo, compramos 7 doces de cerveza, unas botellas de tequila y hasta Buchanan’s.

                Cuando llegamos a mi casa, yo ya estaba muy despierta y ya quería festejar, estábamos las dos en la sala viendo vídeos de Yuya en Youtube, así que le propuse a mi amiga que nos empezáramos a divertir un poco.

               —Wey, hay que ir tomando alguito nosotras, ¿no?

               —Jaja, pues sí, es más, pásame la bolsita aquella…

               —Bueno pero házmelo tú que a mí siempre se me rompen.

               Llevábamos ya alrededor de 4 cervezas cada una y 2 porros de mariguana y Yuya parecía demasiado linda pero quería algo más divertido.Youporn.com/section/lesbians.

               —¡JAJAJA! No mames Alexa que asco quita eso, de perdida pon un negro o algo.

               —Jaja que tiene wey, ¿apoco nunca habías visto de estos?

               —¡Ay pues no…! Me da cosa.

               —¿Por qué payasa? ¿Qué tiene? Hay que disfrutar la vida.

               —Jaja, estás loca wey en serio…

               Pasaron cinco minutos y Miriam ya me estaba ayudando a buscar otro vídeo, no sé qué estaba pasando en realidad, no sé si era la cerveza o la mariguana pero la señal que venía cada que un hombre bien parecido me invitaba a ver películas en su casa salía de entre mis piernas, de pronto veía a Miriam con otros ojos, notaba cada detalle fino de su rostro, su cuerpo, en realidad tenía una amiga bastante atractiva, ahora entiendo porque le regalaron ese iPhone.

               —¿Qué haces…?

               Dijo con entre risas con un suave tono de voz, yo pensé que ella se resistiría o que hasta me golpearía pero no. Le estaba besando el cuello mientras yo también me reía. Y no sé en qué momento sus manos llegaron a mi trasero pero ahí estaban, pronto nos fuimos desvistiendo más y más, hasta quedar sin ropa. Sentía el roce de su piel junto a la mía, la excitación y la ebriedad eran más fuertes que la culpa. Maldita mariguana.

                                   Novissime 

               No podía creer lo que estaba viendo, dos mujeres hermosas estaban tocándose y teniendo sexo. De pronto algo que ningún Testigo de Jehová que entrega panfletos debería tener en sus pantalones apareció, y es que era imposible evitarlo, más cuándo al girar mi cabeza, vi que la puerta de entrada estaba entre abierta… No podía creerlo, no sabía que estaba haciendo, en ese momento deje de pensar conscientemente así que esta vez sin tocar, entre. Estaba justo detrás de ellas y mis pantalones ya estaban en las rodillas.

               —¡Jajaja… ¿Y tú quién eres?

               —Es el cartero wey, jaja.

               —Ven, ¿quieres jugar?

               —Yo, sí, yo soy Roberto, yo venía…

               —Hola Señor Roberto, ¿qué tiene entre sus manos?

               Ellas empezaron a acariciar sin pena alguna mi pene, así que una especie de euforia entro en mi cuerpo y me lance sobre ellas.

               Acaricie sus lindas y tersas tetas, sus pezones erectos, sentía la tibia humedad entre sus piernas con mis manos, bebía cerveza y fumaba lo que parecía ser mariguana mientras ellas me mamaban el pene, nunca había tenido relaciones sexuales antes, ni siquiera había tomado una cerveza, pero ahora estaba aprendiendo todas las posiciones del Kama Sutra y cometiendo todos los pecados capitales en un sólo día. Ninguna película se comparaba con lo que estaba sintiendo en ese momento, era glorioso. Tenía a una deliciosa rubia empinada mientras la penetraba y otra dulce y exquisita pelirroja sentada en el sillón observándonos mientras se masturbaba. Yo estaba muy perdido, dándole duro a ese trasero cuándo de repente, la chica pelirroja grito, pero no era de placer. Subí la cabeza y ahí estaba.

               —¡AHHH! ¡MIRIAM! ¿QUIÉN ERES TÚ? ¡QUÉ HICISTE!

               —¿Joseph…? ¡JOSEPH QUÉ CARAJO ESTAS HACIENDO!

               —¡SUELTA ESE CUCHILLO PENDEJO!

               No sé de dónde había salido pero estaba ahí, Joseph estaba parado viéndome fijamente a los ojos con un gran cuchillo en la mano, él había cortado la garganta de orilla a orilla de esa chica. Ella estaba ahogándose en su propia sangre entonces, Joseph se giró y empezó a apuñalar violentamente una y otra vez todo su cuerpo, lo hacía con una fuerza que nunca creí posible de él, estaba desmembrando a esa chica, intestinos y órganos flotaban en un charco de sangre en el piso. La otra chica intento salir corriendo a las escaleras pero Joseph, fue tras de ella y la alcanzo.

               —¡JOSEPH DETENTE! ¿¡NO HAGAS ESTO QUÉ ESTÁS HACIENDO!?

               —¡NO, SUELTAM…!

               Alcanzo a esa pobre chica, y clavo ese largo y afilado cuchillo justo detrás de su espalda, ella cayó al suelo. Era espantoso mi mente estaba bloqueada, los gritos que despedía esa chica eran desgarradores, Joseph estaba apuñalando su cara y sin hacer ninguna expresión en su rostro y con lo que antes era una camisa blanca, ahora estaba toda manchada en rojo, tomo lo que parecía ser un ojo y lo arranco completamente de la cuenca del cráneo, clavo el cuchillo en su cara una y otra vez desfigurándola por completo, hasta que por fin, ella dejo de gritar. Joseph se paró lentamente y observo por unos segundos el cuerpo para comprobar, que su trabajo estaba completo. Giro la cabeza e hizo lo mismo con la otra chica, volvió a girar su cabeza y volteo a mirarme, camino lentamente hacia donde yo estaba, me quede totalmente paralizado, sin poder mover un sólo músculo de mi cuerpo y ya sin ninguna erección.

               —¿Qué haces…? ¿Por, qué? ¿Joseph, por qué hiciste esto…?

               —Porque tú, eres sólo mío Robert, nunca lo olvides.

Cuento corto original de Dante Vasách.

Mensaje urgente a mi madre

Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles. 
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas! 
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarrillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas. 
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas. 
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto. 
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños. 

Por Daisy Zamora.

Hola, quería saber si tú sabes cómo se mandan colaboraciones desde la aplicación móvil. por más que lo intento no encuentro la opción. muchas gracias

Hola,

Fíjate que no me había dado cuenta de que no era posible compartir por la aplicación móvil. Estuve buscando manera de agregar un hipervínculo en el perfil móvil pero la aplicación no lo permite. 

Lo que se puede hacer es buscar en un buscador web (firefox, chrome, safari, o cualquier otro): poesia-en-la-lengua.tumblr.com/submit

O poesia-en-la-lengua.tumblr.com y en la descripción del blog añadí un vínculo para que funcione la opción de compartir sin tener que teclear el hipervínculo anterior.

Disculpen los problemas de logística y muchas gracias por hacérmelo saber. 

Si encuentran algún otro problema, no duden en decírmelo. 

-Aileen.

A veces no puedo dormir y tiemblo, no debe entender porque constantemente necesito salir. Se asoma y probablemente ve a una niña, perdida en sus pensamientos, desolada con un cigarrillo en la boca. Era todo lo que ella quería, sin embargo fue todo lo que no esperó. Se sorprendió a si misma con un “no” que escapó de sus labios, pero cómo explicarle a él todo lo que sentía. Para ella eso era más que solo ganas, para ella tenía un significado más profundo que ni ella había logrado entender hasta ese momento.

Se dio cuenta que ni el más preciado de los príncipes azules en la actualidad se preocupaban por ello, o ¿podría ser que este no fuese su príncipe ideal? No, no. No podía ser. Desecho rápidamente esa idea de su mente y lo contemplo mientras dormía, tranquilo, como si nada hubiese sucedido. De pronto los príncipes de los cuentos de hada en realidad eran igual que los de ahora, solo nadie nos había contado su historia completa…. medianamente más tranquila, se aferró a esa idea y se dejó desplomar junto a él en la cama… perdiéndose poco a poco en un mundo lejano de princesas,  dragones feroces y un príncipe que iba a su rescate. 

Prosa original de Likeitornot2.

-¡Te adoré
sin pensarte en la forma.
Te besé
sin sentirme en tu rostro.
Te miré
sin mirada y sin sol.

Fragmento de Coloquio sideral por Julia de Burgos.

No sé cómo explicar esto, no sé cómo podría decirlo, no se el poder que tiene cada uno de ustedes, pero si se el poder que tienen en mí y es increíble, desde el primero, los que se fueron y sigue aquí, todos dan sentido a mi vida, a mi día a día, a lo que hago y si por alguien lo hago es por ustedes y de verdad les pido que si me están leyendo “Nunca abandones tus sueños.” Todos esos que dicen que no podrás hacer algo son los mismo que algún día lo intentaron y fracasaron, o es más triste ni lo intentaron, sigue tus sueños por más difícil que veas el camino aunque no veas que se cumplen tus expectativas, porque los sueños importantes se crean con mucho trabajo; si tienes un “Don”, algo que no tiene todo el mundo, ¿que estas esperando? ¿a que alguien llegue un día a tu casa y te diga “aquí tiene su sueño cumplido firma aquí"?; yo mismo fracase en este sueño que estoy viviendo no se cumplieron mis expectativas iniciales, mucha gente se encargó de recordármelo, pero que hice agarre lo poco que tenía y lo fui mejorando día tras día con paciencia y de verdad mucho esfuerzo; puede que no seas buen actor, ni buen cantante, incluso ni siquiera sepas expresarte en público, pero puede que tú seas la persona que la gente quiere oír, que la gente tiene que oír y ojo no te estoy hablando de fama, no tiene nada que ver, cada camino tiene sus partes buenas y sus partes malas, si lo que quieres es ser famoso y que te llueva el dinero, puede que no lo consigas; si lo que deseas es aprovechar tu talento exprimirlo para sacarle su máximo rendimiento y siguiendo así tu sueños te aseguro lo demás vendrá solo; el éxito no es fama, no te confundas puedes cumplir tus metas y andar por la calle sin llamar la atención, hay gente muy talentosa viviendo de anónima y gente sin talento viviendo de forma pública; como bien dije antes todo depende del camino que elijas y de lo que estés dispuesto a dar; muchos se quedan en el camino, se acomodan, se conforman, no arriesgan no luchan, se bloquean comparándose todo el rato y olvidan sus principales objetivos, tú no tienes que ser uno de ellos; no abandones tus sueños, no los alejes, no los cambies, no dejes que te los quiten o hagan que pierdan valor, mucha gente querrá lo que tu vallas consiguiendo, simplemente son envidiosos; tienes que seguir tus sueños y te lo dice una persona que cada día está cumpliendo su sueño y todo gracias a ti, tu que estás leyendo esto sé que tienes algo especial y que lo vas a lograr que algún día vendrás donde mí y me dirás “ aquí estoy, lo conseguí”. Tú eres capaz hasta de hacer cumplir sueños y sé que algún día tu cumplirás el tuyo, son muchas las manos y corazones que contribuyen al éxito de una persona, gracias por estar allí, después de tanto tiempo no me cansare de decirlo ya que yo no valgo nada sin ti. “Nunca dejes que te quiten tus sueños”.

Prosa original de keiitablog.