Mis palabras exigen silencio y espacios abandonados.

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

Fragmento de La noche, el poema por Alejandra Pizarnik en el libro Alejandra Pizarnik. Poesía completa.

Cuando cae la noche en la ciudad

Cae la noche en la ciudad,
nadie queda en la calle,
ningún resquicio de actividad.
Acompañándome tan solo:
la soledad.

Girar en el callejón oscuro
y solo ver oscuridad,
lo mismo que echar a correr
y no poder avanzar.

No estaba todo dormido;
aún quedaba algo de maldad,
lejos de lo seguro,
aún lejos del hogar.

Ahora sé que no volveré
esos pasos a escuchar.
Y mientras se hunde el cuchillo en mi carne,
sé que no volveré a respirar.

Poesía original de Raquelgb.

Estoy en semana de exámenes finales por acá entonces va a estar un poco lento el contenido del blog. Sin embargo, me han llegado todas sus hermosas contribuciones y voy a empezar poco a poco a ponerlas en el queue para compartir.

Disculpen las molestias.

-Aileen.

Descaro.

Si supieras lo irremediable y perdidamente que soy tuya,
no dudarías en ningún momento de hacer de mi lo que te plazca 
y tal vez lo que no.

Tomar de mi cada exhalo, cada gota y hacerlo tuyo.
Beber mi alma, robar mis sueños y condenar mis miradas a una eternidad de ceguera a causa de esa luz que irradias al sonreír,
al mirarme cada mañana,
al existir tan descaradamente,
Solo descaro puede llamársele al caminar con tanta tranquilidad en un planeta al que obviamente sabemos no perteneces.
Un ser tan perfectamente imperfecto y tan lleno de magia no puede ser de estas tierras…
O tal vez, solo tal vez,
fue la magia quien te trajo a mí para poder reírse a diario
de haber logrado quitarme la cordura.

Poesía original de Colibrí de los corales.

Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar.

Fragmento de Extracción de la piedra de la locura por Alejandra Pizarnik.

Certidumbre

Mi vida ha sido una historia de andares…

ires y venires…

Impróvidos portentosos.

La certidumbre no me acompaña a menudo ya que cada día me sorprende con colores y olores nuevos, sabores inexplorados y texturas diversas.

No estoy segura de nada,

¡De nada!

¡Nunca!

pero hoy una certeza me acompaña y me resuena bajo la piel:

Tu lengua termina donde mis muslos comienzan.

Poesía original por Colibrí de los corales.

29 de julio [1961]

Crepúsculo de domingo. Las horas me arrastraron con una monotonía brutal. En principio: la palabra domingo es muy fea, no sólo por lo que evoca sino por su sonido, y sobre todo, por lo que no evoca. Pero aun dentro del domingo, aun comprimida dentro de una palabra muy fea, es preciso hacer lo siguiente:

1) Descalzarse; meterse en la cama con diligencia y vivacidad como una carta saltando dentro de un sobre; pasarse la lengua; cerrarse, estampillarse y partir.
2) A los cinco minutos te devuelven la carta. Destinatario desconocido.
3) Que se vayan a la mierda.
4) Comienza la agonía dominical. Qué hacer. Qué deshacer. ¿Qué libro leer, hypocrite lecteur?

Fragmento de Alejandra Pizarnik. Diarios por Alejandra Pizarnik.

Un cigarrillo.

Me siento en el balcón con la esperanza de que la noche junto con la brisa se lleve aquellas cosas que he metido en un cigarrillo para fumármelas.He metido la ira, la desesperanza, el desasosiego, las inseguridades y la angustia y a ellas prendo fuego con una candela que he construido a partir de las ganas.

Ganas que se apoderan de mi y en ocasiones no me dejan dormir, que ponen inquietas mis manos, que me mojan, que oprimen mi pecho, que se meten en mi boca y me hacen salivar.

Ganas que me conducen, me aceleran, me paralizan y me taladran la cabeza.

Ganas que tienen el anhelo enhielarse con el fuego, de ser fuego que derrite el hielo, ganas que quieren ser fuego y dejar de ser ganas…

¡Mierda!…Meteré las ganas en el cigarrillo y me las fumaré también, antes de que ardan mis plumas sedientas de sol y se me quemen las alas.

Poesía original de Colibrí de los corales.

Había un payaso adolescente y yo le dije que en mis poemas
la muerte era mi amante y amante era la muerte y él dijo:
tus poemas dicen la justa verdad.

Fragmento de El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos por Alejandra Pizarnik.