Un día como hoy

Un día como hoy, hace 15 años, decidimos; tomamos la decisión que nos trajo hasta aquí, estoy feliz de haberte conocido y de compartir mi vida contigo.

El futuro es incierto, existen algunas hipótesis, pero finalmente es incierto, nadie sabe como sera mañana, nadie sabe que nueva decisión tendremos que tomar, ni tu ni yo podríamos saberlo. Para muchos, para todos, hoy es un día normal, un día cualquiera, un día para trabajar, para respirar, para caminar… Para mi, nunca mas un día como hoy sera un día normal, no podre respirar el mismo aire que todos, caminar al mismo ritmo que antes, no podre estar concentrada, ni siquiera hablar coordinadamente, pues todos mis pensamientos estarán dirigidos y centrados en una sola persona, en un solo recuerdo, en Ti.

Si alguien alguna vez se percatara de que no estoy pisando el suelo, de que mi corazón va volando en un globo hacia tu encuentro, no dudaría ni siquiera un instante, le hablaría de ti y de mi, unidos en el Amor y la Alegría, le hablaría del maravilloso significado que tiene un día como hoy, no dudaría, le hablaría del amor, de lo perfecto que es el Amor, de la dicha que puedo sentir un día como hoy al decir que ERES EL GRAN AMOR DE MI VIDA. 

Feliz día, feliz nuestro día, aunque todos los días a tu lado merecen conmemoración. TE AMO Y SE QUE ME AMAS un día como hoy.

De Romea para Julieto.

Prosa original de RomeayJulieto.

Salte

Antes de recordar el día que te conocí, empecé a ver las estrellas…

Antes de recordar el daño que te cause, empecé a quererte con todos tus defectos…

Antes de ver como se rompía mi corazón, junté las lágrimas que te cause con la flores que te envíe…

Antes de que me olvides, investiga como salirte de mi mente, porque antes de que te vayas estaré de vuelta queriéndote amargamente…

Poesía original de Dave.

Los gatos también toman el sol en silencio amodorrado. Mis gatos no tienen nombre. Debería entonces decir los gatos y no mis gatos. No quise ponerles nombre, yo, que a todo le pongo nombre, yo que a eso me dedico. Es que no quise encariñarme con ellos porque no los admití en casa para que me hicieran compañía o para jugar con ellos y acariciarlos, sino para que ahuyentaran a las ratas del mercado. Por eso no tienen nombre ni les doy mucho de comer. Cuando por fin venga la mudanza, abandonaré a los gatos anónimos quizás con cierta tristeza, pero a sabiendas de que el mercado se da abasto para satisfacer sus apetitos.

Fragmento de El velorio de mi casa por Gonzalo Celorio Blasco.

Es impresionante lo que una sola mirada tuya provoca en mí. Me haces sentir querida y al tiempo que me observas, mis músculos se relajan y recorre mi cuerpo una ola de bienestar. Porque sé que en esa mirada me dices cosas hermosas, me susurras secretos sin que las palabras salgan de tu boca, de esos labios tuyos que son tan perfectos, tan suaves; no pronuncias nada y me lo dices todo. Porque sé que esa mirada es la forma más franca de quererte, de expresarte todo lo que siento cuando me observo a través de tu alma. Porque sé que no hay nadie en la faz del universo que me hará sentir igual que tú lo haces cuando respiras, cuando denotas tu esencia en esa, tu sonrisa tan sincera. Porque no tengo ninguna duda de lo que siento por ti.

Esa, la manera en cómo tus ojos brillan y en su reflejo puedo mirar los míos brillar también, esa… es la cosa más bonita del mundo.

Prosa poética original de Alitzel Melgarejo

Ella dejó de llorar hace muchos años: cuando morían los jóvenes y sobrevivían los viejos o los niños. Se fue quedando sola por el camino, porque al final murieron los viejos y los niños, y ella no podía morirse. Quería que la muerte descendiera especialmente para ella. Un rayo que la tocara como don divino. Y eso era pedir demasiado.

Fragmento de La muerte revivida por Angelina Muñiz-Huberman.

Amarte como a un libro

Ábrete, pero no de piernas. Ábrete más bien como un libro, porque así te deseo, como un lector desea leer un buen libro. Déjame leerte, disfrutarte página a página descubrirte, encender mi imaginación, sí, puedo imaginar mil cosas contigo, acariciarte delicadamente como  al cambiar una hoja, desvelarme leyéndote porque no puedo dejarte. Entenderte, quiero entenderte y que me hagas entender. No quiero quedarme con lo que puedo ver, quiero hundirme también y ser tú para comprender tu actuar. Llorar, llorar por ti y contigo porque puedo sentirte. Sonreír con lo que te hace feliz y por lo que tú me haces feliz. Enojarme, quiero también enojarme porque sé ya que algunas cosas no aceptaré pero te seré fiel. Soñarte, porque en mi mente aun dormida siempre estas. Amarte, te amaré y serás lo primero que tome al despertar porque la ansiedad de seguir leyéndote siempre me ganará. Perderme, encontrarme y luego volver a perderme entre los segundos, minutos y las horas que pasan casi sin advertirlo. Aprovechar el tiempo para aprender más sobre ti y amarte un poco más conforme pasan los días. Mi mejor compañía en las noches y en los días de lluvia. Y cuando llegué el final, cuando tenga que leer el ultimo párrafo, lo haré, como todo buen final sonreiré y me alejaré, llevaré lo que he aprendido de ti siempre conmigo, sin duda mis pensamientos e ideales no serán los mismos después de descubrirte a ti, aprenderé más, seguro, habrá más libros en mi amanecer, quizá no los disfrute tanto, o sí. Nada cambia el hecho de que algún día te leí, te entendí, te lloré, te soñé, te imagine, te sonreí y te amé. Déjame vivirte, déjame leerte.

Texto original de Jal Hernández.

La presencia muerta era presencia viva.

Puede construirse toda una vida alrededor de una muerte. Puede recobrarse el sentido de lo cotidiano y absorberse en la más fútil tarea con el peso —verdadero peso— de un vacío.

Fragmento de La muerte revivida por Angelina Muñiz-Huberman.

J.F.G

Él era olvidadizo, él era tierno, salvaje, sensual, un puto, me hacía desearlo. Me decía que le encantaría comerse un chocolate conmigo, ya que en Francia eso hacían las personas que se gustaban. Creo que era lo que yo quería en mi puta vida, jamás me había sentido asi… Yo era fría, calculadora, muy hija de puta, muy sin *corazón*, no era feliz, pero tampoco estaba mal, no buscaba a nadie. Solo buscaba aventurarme y conocer el mundo con una mochila, pero tambien soñaba con ese patán    – Chico malo con un lado tierno que solo me enseñaría a mi. Y ahí estaba el maldito, le pedía a dios que lo alejara y sacara de mi vida a aquellas personas que podrían hacerme daño, ya que no quería volver a caer en aquel inmenso y profundo vacío del cual me había costado tanto salir, pero el mismo dios lo acerco mas a mi vida dejándome aquel sentido de duda y amargura, ¿no entendía lo que sucedía? ¿acaso dios quería que se quedara? ¿acaso solo era para que me diera una lección? El me hería, me hacía sentir una estúpida, tan mierda, una idiota, pero como lo mismo estaba ilusionada, jamás había sentido eso, era raro en mi… ¿Que significaban aquellas noches de insomnio? ¿Que significaba esperar tanto aquel momento en que me dijera que me deseaba… dejando en mi una sonrisa momentánea para luego arruinarlo, como siempre creo que ya estaba acostumbrada a que si no lo hacía ya era algo raro. Y mi maldito masoquismo entre mas lo hacía mas me gustaba, ¡mientras mas me hacía emputar, mas lo quería..! Me encantaba la forma en que era tan odioso y antipático, a veces me hacía pensar que en su asqueroso corazón había un espacio para mi. ¡Me había montado en una nube de la cual tuve oportunidad de bajarme y aun asi decidí permanecer allí para luego tener la peor caída! ¡Creo que era amor! ¡Pero no de amar! solo mi primera ilusión, aquello que procuraba que no sucediera. ¡Él era una mierda, igual que yo! ¡y eso era lo que más me gustaba! Jamás me había sentido asi, creía que los dos llegaríamos a ser algo mas, un par de idiotas que se convertirían en unos triunfadores juntos. Pero nunca logre entenderlo, siempre me hacía preguntas que solo el entendía y cuando pedía una explicación me decía que lo olvidara” nunca me dejo conocerlo y creo que eso era lo que mas adoraba de él, siempre me han gustado los retos y creo que él era el mío. Me ilusione, siempre hay una primera vez. ¿Que si dolió? ¡Sí! ¡un poco! pero no seriamos humanos si no sintiéramos dolor. Creo que marco mi vida, aprendí un poco mas y se lo agradezco, lo hubiese querido mas que esas putas de antes pero se marchó”… de hecho aún lo quiero pero hay que aceptarlo con un poco de dignidad… ¡Pero debo decir que lo quise mas de lo que debía!

Prosa original de Aletse.

No sé por qué soy tan flojo, si se debe a una causalidad genética, a mi temperamento flemático, a una alimentación precaria o simplemente a una desbordada capacidad imaginativa que me sustrae de la realidad y me sitúa en otros mundos, en otras dimensiones de la existencia.

Fragmento de El flojo por Eugenio Aguirre.