El ciego que disfruta engañarse inventando lo que ve

Tal vez no eres quien yo creo que eres

tal vez no te conozco lo suficiente como para quererte como yo te quiero

pero mi romanticismo por ser un personaje digno y aceptado por mi prejuicioso ser 

un personaje caballeresco, comparable con el más Quijote de los Quijotes

necesita de una idealizada Dulcinea

una que, aunque no sepa si corresponde mi amor

yo piense que sí lo hace

y que yo pueda amar por sobre todas las cosas

que no importe quién sea para el resto

ni quién sea en realidad

porque para mi será la más hermosa, la más pequeña

y la más bella de entre todas las mujeres de las que me enamoré en novelas compuestas en sueños.

Y alegrará cada uno de mis días donde ella esté presente

y tendrá las manos dulces y delicadas como el azúcar

y su mirada será sobria, pero feliz

y alegrará cualquiera de mis días detestables

y lo hará sin pronunciar palabra alguna

y la soñaré despierto

y la pensaré inconsciente

y así se hará ubicua en mi complejo universo.

Discúlpame si soy muy torpe hablando

pero te quería explicar lo que eres para mi

y tal vez te ofenda 

porque te imagino sin conocerte

y eres, para mi, alguien que tal vez no eres en realidad

o no quieres ser

pero es inevitable que seas mi musa

y siéndolo me inspiras

y así como me inspiras me haces bien

y no quiero que dejes de hacerme bien

y así, como te espero en mi vida 

estás perfecta.

Poesía original por Rómulo Engycel.

Suelen decirme –a manera de crítica– que vivo en la Luna.
¿Les he dicho yo –a manera de crítica– que viven en Tierra?
Cada uno tiene que vivir en algún astro, a no ser que él mismo sea un asteroide.

Fragmento de En la luna por Jaime Jaramillo Escobar.

De dónde sos?

Soy hija de padres Mexicanos nacida en los Estados Unidos, así que se podría decir que soy Mexico-Americana. Viví hasta los 23 años en México y muy recientemente me mudé a Texas a estudiar, pero sigo visitando mi hogar cada fin de semana porque no hay lugar como mi hogar.

CORRIDAS

Pensando que sería fácil poder mantener este juego,

Me aventé al ruedo sin capote…

Envalentonada me puse frente al oponente

Le brinde sonrisas, besos y caricias…

Solo sería un juego nadie saldría dañado

Era simple esquivar las cornadas que da el amor.

Primera corrida, segunda corrida

Que más diera un beso más o una caricia menos;

Lo que importaba era ver en los dos esa magia

Llamada complicidad, un juego prohibido

Aumentaba esa excitación, fácil es en esta vida

Esquivar el mítico peligro…

Al son de la música… no fue fácil esquivar

No fue fácil cuando a esos besos y caricias se le

Añadió un ingrediente demás. ¡Paren esta corrida!

Que finalmente estoy herida, paren la música

He recibido una cornada y mi alma muere malherida.

Poesía original por Resalova.

¿Cuántas estrellas tiene el cielo?

La última noche que pasamos juntos,
lo preguntó:
-¿Cuántas estrellas tiene el cielo?
-Trescientas cincuenta mil.
-¿A que no?
-¿A que sí?

-Cállate. Esta noche
no quiero que preguntes esas cosas.
Esta noche, si quieres preguntar
cuántas estrellas tiene el cielo,
o cualquier otra cosa,
pregunta algo así como ¿me quieres?
¿tienes frío? ¿quién dice que tiene hambre?

Esta noche, pregunta algo que sea
contestado en el mundo sin palabras.
Interroga con toda tu sangre
algo en que toda la vida del mundo
esté preguntando,
algo así como ¿quién llora?
¿hace falta algo?

Y verás como todo hace falta
y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo
cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella
para cada momento,
porque con una que se pierda
dará un paso de sombra la luz del Universo.

Andrés Eloy Blanco.

Ciclo narcosis

La nostalgia me envuelve desde el centro de mis huesos. Si volar fuera pecado, si volar fuera la muerte, hoy no tendría estas preocupaciones, pues contigo habría sucumbido de una y mil maneras. No me ataques con tu ensueño, no me mires de recuerdos. El otoño está conmigo pero quiero que sea solo un mal sueño, donde no es real pisar hojas que alguna vez estuvieron vivas, hojas que ahora están muertas y que pasan sin remordimientos bajo miles de zapatos. Así me siento sin tu abrazo, y puede que no esté despierto, puede que esté muerto, puede que ni siquiera esté en mi cuerpo, puede que estés a mi lado mientras te lloro un terrible sudor frío porque ya no estás conmigo, ¿lo estuviste? No puedo imaginar que te tenga, que te tuve, que fuimos nuestros. ¿Eres de verdad? Porque estás aquí siempre y aunque ya no se rocen nuestras sonrisas sigues sin marcharte pues te sueño de luna, de sol. Por eso es un mal sueño, por eso ahora despierto y estás aquí, lo sé porque escucho un ruido en el baño, te acomodas los cabellos y te arreglas para amarnos, nos abrazamos y besamos pero tengo mucho frío, lo sé porque es un sueño dentro de un sueño y ahora despierto para darme cuenta que en realidad llevo dos días muerto. Era la muerte, era pecado desde el primer momento que estuve a tu lado, una sonrisa se dibuja por mis labios porque entonces nos amamos, pero tristemente vuelvo a despertar para darme cuenta que la muerte sigue presente, pero esta vez es real pues la siento como mil dagas en el pecho, y me vuelvo a preguntar, me vuelvo a atormentar cada tarde que llora junto a mí ¿por que ya no estás conmigo?. Entonces me despierto, te despierto con un beso y  me doy cuenta que siempre serás un sueño para mí, que estamos y que debo disfrutar cada segundo que seamos porque no sé si mañana me aburras, te aburras, me odies o te odie. Por eso te quiero, por eso ya eres mi muerte, por eso espero que si alguna vez nos hacemos falta, recordemos que ya estábamos muertos y que podremos regresar a la vida hasta encontrar de nuevo, a la muerte de otro abrazo .

VII

Narración original por Barrococeleste.

He llegado al término de mi sombra: el día tiene abiertos los
muslos y se entrega al gozo insaciable de los hombres.

Fragmento de La memoria vacía por Carmen Boullosa.