El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Autor: Cadaveres
Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?
No sé…
Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!
La tiniebla no pudo
traspasar los umbrales de su casa.
Se consumió entera
de calor y de luz como una lámpara.Nadie le vio las manos
vacías o cerradas.
Entregó su tesoro
de actos vivificantes, consolaciones, graciasIgual que en un crisol se hacían en su boca
verdaderas y puras las palabras.
No dijo más que amor
y amó hasta el fin “como quien se desangra”.Cuando vino la muerte
buscó su corazón para alancearla
y nos ha herido a ti, a mí, a todos,
donde su corazón se derramaba.
Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración de un animal que sueña.
¿Para qué sirve un escritor si no para destruir la literatura?
Me satisface la derrota, porque ha ocurrido, porque está innumerablemente unida a todos los hechos que son, que fueron, que serán, porque censurar o deplorar un solo hecho real, es blasfemar del universo.
El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.
Ahora puedo hacer llover,
enderezar las ramas torcidas,
levantar a los muertos.
Hágase la luz, digo,
y toda la ciudad se ilumina.
¡Qué fácil es ser Dios!
Deténte, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrechoque tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
Porque me duelen las manos de tanto no tocarla,
me duele el aire herido que a veces soy.
Jaime Sabines (via jaisab)
