De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
No merezco
un amor
como el tuyo,
no he sido
tan mala persona,
más bien merezco
un amor de antiguas,
de esos
de detalles y flores,
de amar
sin límites de tiempo,
de amar
hasta morir,
sinceramente
no me mereces,
soy demasiado para ti.
No sé si me engañaste, más fingiste
tan bien tu amor y tu entusiasmo loco,
que hoy, aunque nada entre los dos existe,
aún me parece que me amaste un poco.
Con las puertas abiertas
definitivamente
al dolor al dolor al dolor,
al crepúsculo humano, a los acontecimientos
resbaladizos, grises del corazón, de los ojos
cortados, bruscamente…
Fragmento de Oficio de tinta por Miguel Sánchez Gatell.
Volcaduras de miradas insipientes en las tranvías de una inmensa masa de coludidos…
(Para tu criterio de lector llamémosle a esto, explanada de la escuela).
Pasitos y saltos altivos, monótonos, fluctuantes…
Cabellos al girasol de un destello;boca sellada cual ángel de carmín…
(Aparece la chica soñada en escena)
Dedos pintados de oxitocina crisitalizada…
(El chico no puede dejar de verla)
Libro inmantado que rueda en la zapatilla negra;proyecta una silueta medio torpe he infantil, pero afable… la quiere, como su corazón prematuro de 2do grado la puede llegar a querer.
La admira, igual que a las diosas griegas que tanto despiertan su interés en la clase de literatura.
Margie, recibe el premio en las manos blancas como terrón de azucar, dibuja un surco en los labios; aunque es Pablo, el que queda irremediablemente prendado de su sonrisa, que la lleva hasta los confines de la memoria….será que ella le ama también?…Será que puedan algún día tomarse de la mano una tarde lluviosa…?
Siempre he querido un libro con mis mejores poemas; Sin prólogo, ni numeración, ni editorial, Sólo tu nombre y todo lo que me inspiras. Un libro que describa tu sonrisa y que leas sólo tú, Que seas la única persona que lo entienda, Tal vez la única que lo aprecie Y te sientas en cada letra. Un libro que te traiga a mí, Que me lleve alojado en tu corazón antes que en tu mente, Que seamos emociones encontradas, Que por fin descubra la respuesta a tus misterios; Aprender de ti, vivirte y sentirte así como te escribo.
Y para mí escribirte es como robarle amor a la poesía, Porque para corresponderte me sobra amor, pero me falta poesía: ¿Acaso podría meter en un poema todo lo que siento al verte?, no lo creo. Tu presencia me alegra cualquier día y tu ausencia me tira el cielo encima, Sin ti, mi vida está llena de ruinas y horrores, contigo me siento siempre en primavera.
Espero tener el valor de hacerlo, Y que ese libro llegue a tu puerta, Que firmes el recibido y te tires a la cama, Lo leas y me pienses; Espero que sea como yo quiero, Que lo leas y releas, mentalmente y en voz alta, Una y otra vez Hasta que comprendas que es por ti Que yo escribo…
-Un libro que diga lo que yo no puedo cuando esté en tus manos, y que sea lo que no fui cuando te tuve-