¿se puede olvidar al primer amor?

Hay primeros amores hermosos y las memorias de éstos son positivas con un pequeño toque de melancolía porque ¿quién no añora sentir nuevamente esas mariposas en el estómago o el corazón palpitando tan rápidamente que siente uno se le va a salir por la boca? 

También hay primeros amores desagradables y las memorias de éstos son negativas; algunos acarrean culpa o rencor, o ambas, con ellos y solo dejan un sabor amargo en la boca. 

Sea cual sea la situación del primer amor, creo siempre llevamos recuerdos, buenos o malos, de ellos con nosotros y, por ende, es difícil olvidarlos.

Mi primer amor fue un error, por ejemplo. Me enamoré de él rápidamente e idealicé la relación a un punto obsesivo. Tenía solo 12 años cuando lo conocí y era un amor enfermizo, posesivo, controlador. 

Por obvias razones, la relación terminó mal. Esto fue hace ya unos 6 años; sin embargo, aún recuerdo fragmentos de la relación, recuerdos desapacibles, pero de cierta manera aún no los he olvidado. 

-Lee

Sólo te vi un instante…
Ibas como los pájaros:
sin detener el vuelo,
sin mirar hacia abajo…
Cuando quise apresarte
en la red de mis manos,
sólo llevaba el viento
un perfume de nardo,
y ya lejos, dos alas,
borrábanse en el ocaso…

Fragmento de A una sombra por María Enriqueta Camarillo.

Visiós

Mi cigarro se consume
Como yo cuando huelo tu perfume
Me embriago con tus labios
Me encuero con ayuda de tus dedos
Me enamoro de lo que hay
Adentro de aquel cenicero
Pero tú no te puedes
anamorar de mis sentimientos,
De lo que hay adentro de este cuerpo
Por que estoy hueco
Y lo único que puedo aportar
son mis mecos,
Plaser egocéntrico
No un amor eterno.

Poesía original de Rody A

Voy por tu piel desnuda
alcanzando tus manos que diluyen las horas,
acercando mis ojos a tus sueños,
dibujando tu frente, tu mirada,
súbitamente recobrándote.
Comienzo a oír tu voz ahora,
a algún país lejano perteneces,
dueño de alguna embarcación perdida,
así te siento….
Ahondo mi corazón en tu latido,
distante estás del mar soñado
Y a mi orilla te acoges dulcemente.

Divagación por Cristina Maya.

El Sueño de una Realidad.

theuniverseofemmanuel:

Había pasado otra noche sin poder dormir, ¿cuándo fue la última vez que cerró los ojos?, se preguntó un poco angustiada al servirse café en una de sus tazas favoritas. Se perdió por un largo rato en el oscuro color de esa bebida caliente y suspiró, muchas veces, tantas que se le olvidó la vida para sumirse en un recuerdo que le estaba martilleando la cabeza.  Se le dibujó una fecha en la memoria y el corazón se le volcó al punto de hacerla sentir mareada. Separó la mirada atolondrada de la taza de café y camino lentamente al sofá de la sala. Hacía frío. En la calle llovía. El cielo estaba lleno de grises que no dejaban entrever al sol. Era temprano. A esas horas ya debían estar las aves trinando entre las ramas de los arboles que habitaban el jardín de esa casa, pero, ésta mañana no lo hacían; era mucha el agua y demasiado el frío que el ambiente traía consigo. 

La delicada mujer se dejó caer en el sofá como si algo le pesara; su cuerpo delgado, cubierto por un largo y grueso suéter blanco y unas mallas de lana, temblaba un poco. El corazón se le había agitado demasiado, tuvo miedo de caer desmayada; su rostro esbozaba palidez y sus ojos humedad. Pasó la mirada por la sala, aun con todos los muebles que la acompañaban, se sentía árida y sola. Se abrazó a sí misma como queriendo contenerse el alma con sus propios brazos. Derramó un par de lagrimas que le escurrieron por las mejillas y murieron en su mentón. Se hallaba trémula, agonizante… Sollozaban sus labios y su garganta. 

                                                         

                                                                                                Tres Meses Atrás.

Ese sonido, ¿cuándo se acabará? Se suponía que debía levantarme tarde, es fin de semana ¡por dios!, ¿no puedo descansar ni estos días? Está bien, me levantaré. 

Abro los ojos con pesadez y llevo la mirada a la ventana, ¡sabía que eras tú! He tenido tantas ganas de cortarte esas ramas, pero siempre terminas dándome compasión. 

Me pongo de pie mientras estiro mis extremidades y suspiro hondamente. Me tallo los ojos, camino lentamente al baño. De pronto, otro ruido más, viene de la cocina. Mi nariz se llena de aromas y mi estomago comienza a quejarse; tengo hambre. Se me olvida que desperté con ganas de pelearme con todo el que se me cruzara enfrente, pero con ése exquisito aroma que viene de la cocina ya se me está pasando la molestia. Me sonrío para mis adentros al imaginarlo cocinando… Hace lo mismo cada mañana, lo curioso es que él no me despierta, es tan considerado que se mueve como el aire para no hacer ruido y cuidar mi descanso; él bien sabe que, lo que más me molesta, es no dormir mis horas completas. Lo amo. 

Entro al baño con una alegría que, gustosa, dice adiós a mi falta de sueño y abro la llave del lavabo. Me observo por un rato en el espejo… Una vez más, ojeras. No entiendo que debo cerrar los ojos a las diez. Segura estoy que él me va a llamar la atención, pero… no me importa. Me gusta cuando me reprende, al final termina besándome y acariciándome cuando le hago esa mueca que tanto le excita. 

Salgo del baño al terminar de lavarme y secarme la cara. Cierro la puerta detrás de mí y bajo las escaleras con ligera rapidez. Cruzo el pasillo que lleva a la cocina mientras percibo, cada vez más, el aroma del desayuno. 

                                                             …

Se escuchó el llamado del teléfono rompiendo el silencio del recuerdo que la estaba ahogando en llanto. Se llevó las manos al rostro y secó el agua que había derramado… El corazón le seguía latiendo con premura y angustia, no podía dejar de sentirse vacía y opaca. 

Tomó con las temblorosas y delgadas manos el aparato. Contestó con una voz que apenas podía escucharse del otro lado. 

— ¿Estás lista?

No supo qué responder ante tan sencillo cuestionamiento. La cabeza le daba vueltas y el estomago se le contraía. No, no estaba lista… Seguía inmersa en la tristeza, en la nostalgia, en la depresión, en el duelo. ¿Cómo la persona detrás de la línea le preguntaba si estaba lista? ¿Cómo? ¿Acaso podía quitarse el dolor de un día para otro? 

— No…

Respondió quedamente. Del otro lado perduró el silencio por un largo rato. 

— ¿Has tomado los medicamentos? Al menos, dime que si, para estar tranquila. No puedo estar en paz sabiendo que estás sola en esa casa llena de recuerdos. 

— Si, si los he tomado… Me sigo sintiendo igual… 

— Necesitas salir de esa casa. Ven a quedarte conmigo unos días… No me digas que no, por favor.

El silencio volvió a reinar por unos minutos. La delicada mujer recorrió, con la tristeza tatuada en los ojos, la sala una vez más… Tenía razón la persona que hablaba al teléfono, eran demasiados recuerdos para ella sola. Sin embargo, sabía que si salía de esa casa, iba a perder lo que más había amado y las memorias vividas ahí eran lo único que le quedaba. 

— No puedo dejar la casa… No quiero separarme de él.

La voz se le resquebrajó al pronunciar esas últimas palabras y, el aliento de la persona que hablaba con ella del otro lado, se volvió un sollozo de pesar. 

— Mirna, él ya no está ahí… ya no está ahí. 

El corazón de Mirna, la mujer que temblaba bajo el suéter y las mallas blancas, parecía desmoronarse poco a poco. El agua se le hizo en los ojos y el dolor se le atoró en la garganta. Apretó con fuerza el auricular y lo dejó en su base. No quería hablar más. No deseaba hacerse cargo de la verdad, porque sabía que lo que esa mujer le decía no era más que la cruda realidad. 

Prosa original de Emmanuel.

Buenos Aires

losojosdeltiempo:

Solía odiar
esas idas y venidas a la Capital de El Buenos Aires. Valla a saber porque pero
creo que todo, me arriesgo a decir que, todo porteño del conurbano bonaerense
siempre termina en algún momento encajando en ese hueco, en el epicentro, en el
culo quizá, y visita la urbe de la ciudad, ese micro centro que de micro no
tiene nada, y de centro tampoco.

No sé. Si es
como una ley de gravedad que existe en toda metrópolis o que. O es más un punto
o vía, donde sur y norte pueden cruzarse y encontrarse. Donde este y oeste y
plaf!… porque al este mucho no hay. O sí mejor dicho hay mucha mucha agua. El
río más ancho del mundo. la lunfa del plata. el más oloroso también podría ser.

Solía
odiarlo. Ese caótico devenir. Bocinazo, grito, motores, trenes, bacanes,
camiones, taxis vienen, taxis van, ratis, bocinazo, colectivo, tiras, curdas a
toda hora, otro colectivo, bondi, 133, 6, 12, una muleta, sahumerios, paltas 4
por 25 mangos, muletillas, pero de alguna manera lo terminé apreciando. Me
terminó gustando ese sumergirse en el quilombo del núcleo urbano.

Y lo poeticé.
Lo amontoné en versos, y veo la gigantesca obra teatral que se monta en escena.

Lo llegué
hasta a presumir como una cierta paz interior a esa poetización, pero no tiene
nada de eso. absolutamente nada. Es más una cobardía quizá. Es tratar de pintar
con colores vistosos un cuadro que es en grises por naturaleza. Es vestir a la
bestia de la bella. De alguna manera es una poesía. ¿pero hay aceptación en
ello?¿o es un escape? Porque de repente todo es cruelmente ávido, todo ruido.
Conversación estrellada contra otra conversación, y otra, y otra más, una
polifonía del caos, contrapuntos desordenados, charlas empresariales,
<yo>, vendo bolsitas, <¡Susana!>, bocinazo, otra vez, ¡onomatopeya!,<hasta
el día de hoy>, sí, <no lo voy a tolerar eso>, gracias, <yo no
voy>, puede ser para regalo, la rayuela al lado,<yo no lo voy a tolerar
mas eso>. y me llevé una bolsita. y una sonrisa, ”Chau, Dios te bendiga”, de
los locos tenía que venir, de los locos nos bendice dios. Bolsitas de regalo
hechas de basura para otros. De los locos tenía que venir. Del borda solo puede
llegar eso. “Dios te bendiga”. Ojalá no me bendiga dios por favor. Ojalá que no
me bendiga aquel obsesivo perfeccionador. encarcelador de Lucifer, enemigo del
portador de luz.

La bendición
me la distes vos loco, gracias por la bolsita. Ojalá no me bendiga dios. Ojalá
que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan. Ojalá que tu nombre se le
olvide a esa voz, Lucía, ojalá. Y la bendición también me la distes vos, que
las convertís en cristal a las hojas. Igual que aquel loco del borda. Yo no le vi
nada de loco, todo lo contrario, más cuerdo que cualquier otro. Y convertía las
hojas, no en cristal, pero en bolsitas de regalo. Y me quedé con una por que me
gustaron. Y le debo 10 pesos al del café pero se los dí a él. Y solía odiarlo a
todo eso, al Gran Buenos Aires Gran, yo que soy bien del apaciguado conurbano.
Y el humo sale del pucho, pero nunca vuelve a entrar, igual que la ceniza que
se cae pero nunca vuelve a ser pucho sensual vicio. Capaz si cae en la tierra
crece una flor de esa ceniza. Pero no hay mucha tierra acá en pleno Congreso.
Por eso Dios nos debe haber hecho de barro: para que nos crezcan flores.

Pff! ¿Qué
dios me bendiga? Mil gracias, pero que dios me bendiga un carajo. Bendecidme
vos que me re alcanza. Porque yo no me siento para nada de barro. A vos si te
veo de barro quizá. Y te crecen flores por todos lados. Hermosas flores.
Pasionarias, jazmines de papel. Y los pájaros se posan en vos a descansar y a
oler los perfumes. Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Porque soy
bastante celoso. Pero sos vos la que besas a la tierra con esas flores.

Solía
odiarlo. Y mucho. Pero es como la tierra aunque no le crezcan flores. Le crecen
cosas parecidas. Le crecen tangos, milongas, candombes, poesías, novelas. Le
crecen locos, artistas, linyeras, ojalá le crezcas vos ahí en las calles por
donde camino, porque ya te extraño un poco.

¿Cómo voy a
odiarlo? A ese barro frío, oscuro, gris, cambalache, ruidoso de silencios ¿Cómo
voy a odiarlo? Si seguro, cada tanto por algún lugar de la metrópoli, cuando se
te ocurre caer al centro de gravedad desde el conurbano sur, le creces vos, la
más hermosa flor.  

Prosa original de @losojosdeltiempo

En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Fragmento de Ofelia por Arthur Rimbaud (traducido al español).

Memorias del mañana

diegodospunto3:

Seguiré esperando. Asomado en la ventana del hoy.A que llegue el mañana.La opcion.La única oportunidad.Mi gran amor.Mis sueños.Mis metas.La aprobación de mis padres.De mis amigos.De los vecinos.De mi familia.De la gente que veo en la calle.De la gente que me sigue en Twitter.De mis amigos de facebook.Que no son mis amigos.De los poetas que algún día llamarón basura a mi trabajo.De los criticos que se han vuelto espectadores.De las risas burlonas que se volvieron aplausos.De las personas que creen que no voy a lograr nada.De los soñadores.Seguiré esperando en la ventana.Un mensaje de mi ex-novia.La llamada de una empresa.El fin del mundo. La tercera guerra mundial.La segunda revolución sexual.La paz nacional.Nada.No quiero esperar nada.Nunca quiero ser como el tipo viejo del metro que dijo debes ser más paciente todo llega a su tiempo.Cuál es mi tiempo.No quiero ser alguien.No me interesa vivir para los demás.No me interesan las lagrimas en mi funeral.Ni ser valorado en muerte.Mentir para conseguir cariño.Ni sufrir a cambio de amor.Perdón. Tampoco quiero ser el cabrón borracho llorón que me dijo las mujeres nos dieron la vida que ellas mismas nos la quiten.Yo no soy él. A mí no me basta.A mi no me llena la condena.El sistema.Sus reglas.Yo elegiré mi veneno.La daga.Yo mismo voy a insertar en el revolver seis balas jugar a la ruleta rusa.Empacar todos los sentimientos en una maleta.Trazar mis heridas.Mis cicatices.Remarcar los recuerdos de los días grises.Y las lagrimas.Los besos llenos de ira.Las verdades.El mejor de los males.Borrar la armadura que encontré en la calle.Vivir.Vivir el ahora.El presente.Hacer un ritual.Una fiesta.Un carnaval.Gritar.Bienvenidos al hoy.El ahora.Donde nos burlamos del pasado.De todas las cosas que planeabamos hacer.Bailemos esta melodía pegajosa.En la pista ensangrentada.Donde yace el ayer.Donde el ahora brinca sobre él.Donde el ahora derrama mentiras sobre él.Donde el ahora intercambia drogas sobre él.Donde el ahora gritá sus traumas sobre él.Donde el ahora escupe sobre él.Unanse a esta fiesta llena de baile y diversión.No hagan caso a las advertencias.Es un ritmo libre de pecado y traición.Bienvenidos al ahora.Después de esta fiesta.Nada podría ser peor.

Prosa poética original de @diegodospunto3