Eternidades entre nuestras bocas
a cien brisas y a cien vuelos de pájaros.
Autor: Cadaveres
Estoy
cansada,
no se de qué o por qué.Duermo cansada, me levanto cansada;
a toda hora pienso en dormir, en soñar con otros lados,
en escapar de todo, del ahora y el mañana.Estoy
cansada
de todo, por todo, de todos.Quiero
dormir y ya no levantarme,
quiero que este peso en mi espalda me entierre,
que me crezcan flores de las venas y raíces de las piernas.Estoy
cansada,
tan cansada de no hacer nada mas que soñar despierta.Aileen Marso.
Poesía original de Aileen Marso.
Tengo miedo de mirar mi dolor.
No vaya a ser que me quede demasiado grande.

Poema original de Paula Julia.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Plegarias nocturnas.
A la deriva de un sueño resplandece tu recuerdo, tu silencio es el cántico nocturno del ave de paso, llega el susurro, se filtra por la rendija de la puerta, la posibilidad de un regreso, pienso en el mecanismo para detener el tiempo, sin embargo fallo una y otra vez, nada sucede.
Prosa poética original de Monica Olivares.
Arte Poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
Por Jorge Luis Borges
Ode a tus palabras
Las palabra no son más que patrañas almidonadas.
Calumnias que el hombre,
como la mujer,
han escupido
a la cara de otros
desde que el primer ser tuvo la necesidad de expresarse.
Un poeta como escritor y almacén de sentimientos,
y ante todo, ser,
no es más que un acumulador de falacia errante.
Y tu que me escuchas,
con tal inocencia derramada,
no creas en mí palabra tampoco. ya que
todo lo que nos rodea es un engaño que argentina nuestros decesos.
De Chiari
ya que
todo lo que nos rodea es un engaño que argentina nuestros decesos.
De este puro amor mío tan delicadamente idiota.
Cuando se trata de ti
Cuando se trata de ti no soy lo suficientemente fuerte.
Porque me he derrumbado de a poco y mucho viéndote pasar, así como si nada, como si ya no importara nada más, como si fueras un alma vagando, o quizá el alma soy yo, el alma de alguien enamorado, que va por ahí sin vida, sin rumbo y sin ti.
Verte de lejos es lo único que me queda, esperar a que seas feliz con cualquiera… Cualquiera que no sea yo. Me he arrepentido de muchas cosas en la vida pero de ti jamás lo haría, es que fuiste el infierno en mi paraíso, en mi vida. Me enseñaste a querer sin medida, sin esperar nada; me hundí en la desesperación y gracias a ti aquí sigo, porque eras la persona que me hundió y eres la persona por la que aún sigo vivo, no me arrepiento de haber estado contigo ni un solo momento, ni una sola sonrisa y ni una sola pelea, de lo único que me arrepiento es de que te hayas apartado… Aunque viéndole el lado bueno, ahora eres feliz, siendo libre, como siempre habías querido ser y estar, sintiéndote viva y sin ataduras, siendo lo mejor de ti lejos de mí, pero, cuando se trata de ti, no soy lo suficientemente fuerte y te vuelvo a extrañar.
Prosa poética original de Carlos de Dios.
