Pero es que sin tu risa
soy capaz de extenderme satisfecha en la noche
y soy capaz de tanta soledad.
Autor: Cadaveres
Olvido
Olvido.
Decidí volver a escribir y romper con todas las promesas que hice en contra de tu nombre. Y es que a fin y al cabo, tuve que aprender a nadar entre tu mar de promesas rotas, y creo que una más ya no haría la diferencia.
Ya van un par de mañanas que el cielo no desiste en recordarme que ahora estoy y estaré sin ti.
Ya van un par de tardes que te has limitado a lanzar sólo una señal pequeña de que sigues viviendo en la misma ciudad que yo, pero nada más.
Ya van un par de noches que me resigno a hablarle al espejo porque no te encuentro al otro lado del teléfono al final del día.
Veo cómo las nubes grises cubren todo el cielo, y lo van envolviendo lentamente hasta que va desapareciendo el azul pastel que lo hace brillar en primavera.
Así es como el miedo y yo nos volvemos uno solo; va cubriendo lento mi piel, y va trepando desde mis raíces hasta el límite de mis pensamientos, hasta ese lugar en donde habitas y te gusta decorar con telarañas y agua salada.
¿Qué pasará si no vuelvo a verte?
¿Qué pasará si mis dedos jamás vuelven a enredarse con tu pelo, con tus manos?
Si los días siguen pasando con prisa y si al despertar ya no recuerdo tu cara, ¿qué pasará?
Si al pasar por aquel parque y fumar un cigarro no te recuerdo, y si al escuchar aquella canción no me viene tu nombre a la mente primero, ¿qué es lo que pasará?
¿Qué pasará con todo el mundo que construimos con tanto esfuerzo?
¿Dejaremos que sólo se derrumbe como si nada hubiera importado jamás
¿Dejaremos que nuestros sueños, ahora inútiles, tontos e infértiles se rompan para quedarnos con retazos en las manos y conformarnos con unos cuántos recuerdos?
Por eso es que tengo miedo.
Porque la incertidumbre me gobierna cuando pienso en el día en que comience a olvidar el tono de tu voz o la textura de tu piel. Porque no sé qué va a pasar cuando comience a olvidarte, y porque ¡no sé si quiero hacerlo!
Porque no sé qué encontraré después de ti; porque no sé si me gustará.
Porque no imagino ver al cielo y no encontrarme con tus ojos, ver al horizonte y no encontrar tu mano sosteniendo la mía.
Porque veo esta historia cada vez más tenue…
Por eso es que tengo miedo.
Poesía original de Miriam Gris.
y ahora llegas tú
con veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos…
9.enero.16
La eternidad.
Pienso que la eternidad es un momento, de esos que vives sin pensarlo, de esos que perduran en recuerdos.
Lo eterno es parecido a un misterio, no es el tiempo, ni la duración de ello.
Es la huella que genera, es lo que disfrutas de su esencia.
No te provoca nostalgia, a menos que no entiendas su significado, por qué te provoca entusiasmo, por qué te revuelve el estómago y te hace pensar en lo afortunado que eres.
No piensas en repetir su calidez, por qué es único, piensas en crear nuevos, aún que sean generados por la estupidez.
La eternidad no se busca, la eternidad se vive.
Las decisiones que tomas, las acciones que haces con los brazos abiertos y el corazón latiendo, disfrutas de ello.
La eternidad, pienso,
es un instante…
En el que te olvidas de cómo vivir,
y comienzas a hacerlo.
Es esa magia que te envuelve, que no se comprueba con física, ni si quiera con química.
Es esa energía, que te ciega la vista y te abre la mente.
Por ese momento, te sientes eterno, tus sentidos se expanden, Y tu corazón… Resulta ser la llave.
Poesía original de Fer Cardona.
Estás allí donde la sangre canta,
en lo desnudo del aire, en la vena del alba.
Quiero ser tu libro favorito. Que me leas y me releas. Que me escribas y me marques. Que me definas y cuentes hasta el final de los tiempos.
Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.
Por ahora no, gracias no ando buscando una relación sólo un poco de soledad y enfocarme en lo que a la larga no me va a dejar sola, en mi futuro y en mi, porque llevaré una relación conmigo misma toda la vida… Claro que todos necesitamos una cucharadita de caricias y una mordida en los labios ya de vez en cuando, pero en estos momentos paso a decir no. Agradezco tu interés, pero por ahora no, gracias. Me estoy recuperando de una ausencia inesperada de un resfriado de conflictos que me bajaron las defensas de eso que casi no se recupera tiempo y dignidad por ahora no, gracias. Algo poco común es que uno aprenda a quererse en su soledad y apenas saboreo dicho placer, por ahora no, gracias. No es que no lo quiera intentar, ni que tema los negocios del corazón, pero es que no ando buscando nada que me distraiga de mis metas, de mi estado emocional, de mi salud, que me desenfoque. Puedo darte mi compañia a ratos, mi amistad sin que esperes que lo dé todo.
Pero, ¿Necesito a alguien?
Por ahora no, gracias, muchas gracias por querer estar ahí, por hacerme ver que valgo la pena, pero si hay algo que quiero darme es ese mismo valor que tu me das, dármelo yo. Y cuando esté preparada, si aún así deseas y yo esté estable, te invito un café y a compartir un tiempo juntos.
Prosa original de Ricura Pura.
Voy a alargar caminos de caricia,
con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.
Gravedades dando a luz
Tal vez solo somos diminutos fragmentos
causales de un absoluto en expansión.
Tal vez no somos especiales,
y tal vez nadie lo es.
Quizá,
adyacente a nuestra pequeñez incomprensible,
las lemniscatas se comen a mordiscos la razón,
y nosotros nos vemos solo a un ojo.
Acaso existimos como dimensiones espaciales coexistentes
y residimos en uno de los muchos universo como falso vacío,
haciéndonos campo entre las pupilas dilatadas
y los pulgares en los centros de las manos.A lo mejor, continuo a la constancia de los instantes paralelos,
son nuestros latidos interferencias de onda,
y somos nosotros fracciones distintas,
vacilando en medio de realidades completas.A lo mejor somos gravedades,
aceleraciones de pulso,
trayectorias desviadas destinadas a encontrarse sin estarse buscando.
Cúmulos estelares entre el espacio intergaláctico del frenesí de la insuficiencia de las palabras,
Coaliciones.O somos acaso las partículas resultantes de la detonación de lo ordinario,
moléculas de lo que se dijo en susurro,
entrecerrando ligeramente los ojos
y asintiendo despacio con la cabeza.Explosiones,
acaso.
Poesía original del usuario Fragmentosdeonismo
