Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación.
Autor: Cadaveres
Un anuncio antes de regresar con el contendio.
¡Estas dos últimas semanas han llegado unos 3000 seguidores nuevos y ahora con un total de 53,254 seguidores aprovecho para saludarlos y agradecerles por seguir el blog!
Estoy muy feliz de ver a tanta gente disfrutando de la literatura en español y gustando y compartiendo de escritos de escritores de todos lados del mundo y con características de escritura y temas tan distintos e interesantes.
Ahora, para los que no sabían, si gustan compartir sus escritos con el debido crédito que se merecen, pueden hacerlo por aquí; solo sigan las instrucciones para compartir y su escrito se agregará a la lista de espera para publicaciones (el mentado queue) y será publicado conforme progresen los días.
Si tienen preguntas acerca del blog pueden ver las preguntas frecuentes por aquí o hacerme una pregunta por acá.
Un placer tenerlos por acá y espero leerlos pronto.

No escribo letras gratis para desconocidos porque así es como terminan muriéndose de hambre los escritores.
Es como los artistas, de esos que dibujan lo que yo jamás podré porque a) no tengo paciencia y b) no tengo paciencia. De esos a los que derepente les llegan desconocidos pidiéndoles que hagan bocetos y obras de arte de su cuerpo, de su novia, de su novio, de su perro, de su gato, de su tío Cuquito que te tira los canes (y si lo dejas, los calzones) y ya está más pa’ allá que pa’ acá. ¿Y luego? ¿Todo para qué? Para un “Gracias” y una cara medio torcida como diciendote “No mames, ¿que es esta chingadera? No quería surrealismo.”
O puedes terminar tantito peor, como Jack. “Draw me like one of your French girls” le dijo Rose a Jack y el pobre terminó más pobre y luego muerto. ¿Quién me garantiza que ese no es mi destino si depronto ando regalando bocetos de tinta y letras para nenas pelirrojas, ojos color “popó”?
Mejor dile a tu nena que si ella gusta, nos podemos conocer las dos para ver si estando en la platica sale una musa y le escribo un poema para ella; pero en vez de sus ojos color “popó” le escribo acerca de como su cabellera me recuerda al rojo de los amaneceres rojo sangre de por mis rumbos y que sus ojos me hacen querer compartir con ella el café de las mañanas mientras nos escondemos del frío debajo de su abrigo.
Si accede, quizás tenga un poema listo para ella, pero no prometo dártelo para hacerlo pasar por tus letras.
Por su parte, ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Sólo sus ojos y sus manos hablaban. Y eso bastaba.
El Curso Natural
Triste.
Me pregunto si habrá cosa en este mundo
capaz de disparar la primavera en tu retina.
Complejo.
el jugo de su desprecio;
sus palabras subrayadas,
con acento en el espejo.
Huir.
Sólo sabes restregar tu alma
contra las paredes de tu cuarto,
contra un puñado de canciones,
sin salir de unas vivencias ya roídas por la niebla…
recuerdos que dejan un daño
irreversible en el cerebro.
Perdición.
Tus dedos sorbidos por el alma,
en estado catatónico;
escribes, y aún te quedan restos de soledad
bajo las uñas.
Esperanza…
Aún te sudan los labios
al pensar en uno de sus besos.
Poesía original de Eros Ignem.
II
Piden escriba sobre temas sociales
aliviar mi ego
variar el estilo y la técnica.
Pero soy mi propio artífice.
Las verdades que exorcizo me salvan
de la posteridad.
Puedo escribir bajo las estrellas de Venecia
París o San Petersburgo
emplear palabras que muchos no entiendan
(es importante que no entiendan)
puedo escribir en varias lenguas
conversar con personas inexistentes
fumar un pitillo y ser absolutamente surrealista.
Podría sin dudas dejar de ser yo.
Por Clara Lecuona Varela.
Gota
Debo confesarte que guardaba la duda de que en tus ojos residiera el mar,
y que esa vacilación se ha evaporado al sorprenderme naufragada en la profundidad de tus aguas;
En esa prófuga gota salada que se ha desbordado y que deambula pícara por tu frente,
para luego posarse como lluvia fresca,
en las arenas que tapizan mi piel.
Prosa poética original de Colibrí de los Corales, Krisa Giraldo.
La penumbra del cuarto
Entra el lenguaje.
Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.
Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.
Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.
Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.
Por Coral Bracho.
Vestigios abandonados que navegan en solitario.
Me convertí en las deudas que nadie salda,
en la azotea vieja y olvidada,
en el colchón con los resortes afuera,
en cigarros caducados,
en calles llenas de basura,
así habito el cuerpo oxidado que nadie busca,
la chatarra triturada que se degrada cuando alguien me toca.
así me apago,
en las caricias que nunca me diste
(y que siempre esperaba)
Así soy
silencios prolongados
en tu mente.
Poesía original de Mónica Olivares.
Transformo ansiedad en placer
y humo en imaginación.
