¿Se cura la nostalgia con mirar a la luna?
O resplandece el rincón de nuestro amor paralítico,
nuestras llagas enmendadas
¡Agujeros!
de esta mente que
vagabunda
divaga en ti,
Cada noche.
Poesía original de Mónica Olivares.
¿Se cura la nostalgia con mirar a la luna?
O resplandece el rincón de nuestro amor paralítico,
nuestras llagas enmendadas
¡Agujeros!
de esta mente que
vagabunda
divaga en ti,
Cada noche.
Poesía original de Mónica Olivares.
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Dicen que aquellas emociones tan eléctricas
son tan sólo un vértigo propio de la edad adolescente…
para ti fueron mucho más: salvajes decepciones
que aún candelan de tus labios
como tormentas oxidadas;
como rocíos gangrenados.
A veces, una buena dosis de sedantes
amortigua la caída,
porque dejas de pensar
y por tu mente babea un arco iris;
otras, te dejas llevar por el alcohol,
la cocaína o cualquier mierda que te metas,
sustancias que a la vez te elevan
que te entierran
y que te buscan amigos pero no amistad.
Por eso sigues extrañándote,
cuando tú te lo has buscado:
pensabas que tu adiós no sería digerible
en sus conciencias,
creíste que les castigabas
si pasabas un tiempo entre los muertos,
si marchabas a las cavidades
más oscuras de las nubes,
si no podían encontrarte.
Ya te habían traicionado una vez,
y no les importó diluírte poco a poco,
aplastarte contra los umbrales apagados de un olvido
que a veces impone su sentencia en injusta democracia.
Te mermaron las habladurías deshonestas
de aquellos que nacieron con los labios infernados,
con la lengua llena de volcanes y cristales rotos.
Entre todo y entre todos
consiguieron funerarte antes de tiempo…
… Y al final, te plantas en los treinta
con el alma llena de moho;
las pupilas troceadas,
perfiladas de carroña;
a solas con tus pasiones carnívoras,
presa del peor dolor posible:
aquel que causa más vergüenza que tristeza.
Eran personas. Son recuerdos.
Eras persona. Ya no eres nada.
Poesía original de Eros Ignem.
… nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Qué prisa, qué desazón
la de los amantes en las paradas de autobuses
en los portales, en los aeropuertos
Sacuden en todos el ansía de poseer
el estúpido e intenso estado de caer
en redes que parecen eternas, vertiginosas, exclusivas.
¡Cómo iba a pensar yo en el descenso!
Si estaba cegada por soles espléndidos
En mí no cabían ya tantas soledades, sólo la intrínseca
la de siempre, mi gemela malvada.
Qué íntimo ese último beso
qué mirones inoportunos
Esa calidez nos toca de lejos, como el alma que deja el cuerpo
y dice un último adiós.
Todos tenemos ese adiós accidentado
Tan interno para siempre.
Has dejado semillas en mi estómago
de petunias, margaritas y rosas
crecerán por mi garganta
florecerán en mi boca.
Poesía original de Soraya Oliva
Quise dejar atrás el pasado,
decidida, tomé el bastidor,
hilo, aguja y tela.
Y empecé a tejer ilusiones,
cansada de mis recuerdos,
de mis noches de desvelo,
donde no ha aparecido una palabra nueva,
un rayo de luna,
ni un te quiero.
Bajo la luna, sobre la brisa, cae una pluma
que en vez de caer parece volar,
en vez de volar danzar
y que deja una estela detrás de sí que cuenta historias;
historias que como plumas pueden danzar,
volar sobre la brisa como cayendo bajo la luna.
El aire huele a miel, huele a vainilla,
huele a picante.
El aire huele a sal, huele a arena,
a Mar y a hierbabuena.
Los colores pintan fuegos que se sientan en la playa,
a hablar de canciones, de soles, de paisajes,
y que bajo su peso, en la arenisca, dejan huella.
Y la brisa aparece nuevamente,
despeinando los cabellos de los fuegos
y obligando a esa pluma distraída que baila alegremente
a que regrese a su casa,
no sin antes cumplir la tarea encomendada:
La luna le envía al sol sus saludos en un sobre que ha sellado con beso.
“Saludos respetuosos señor Sol,
muchas gracias por los días de calor.
Por la luz, por las sonrisas, por las flores.
Por los árboles de frutos coloridos
(¡El maracuyá sin dudar mi preferido!).
Le recuerdo que cuenta usted conmigo
para reflejar su luz en las noches más oscuras.
Y le dejo aquí un secreto que me tenía escondido:
Yo le quiero hasta la esquina más oscura de Plutón”.
Cuento corto original de Colibrí de los Corales, Krisa Giraldo.
Y siento un clamor en el cuerpo
que me recorre hasta el alma
cuando me llaman de adentro,
de las profundas entrañas,
los gritos de mis ancestros
formando tempestades
en mi corazón y en mi sangre.
Fragmento de Naufragio de tambores por Mary Grueso Romero.
I
en este mundo de
sobreabundancia
de placeres
efímeros
de diversión
insípida
sólo nos queda
creer es nuestra
capacidad para
disfrutar de
los instantes
irrepetibles
anegados
de belleza
II
el movimiento
que te lleva
a crear
algo bello
se conecta
con tu capacidad
para perderte
en algún sitio
luminoso
sombrío
no importa
dónde te
pierdas si
vuelves con
una sonrisa
o una lágrima
para ofrecerle
a alguien
Poesía original de Santiago Navarro
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío
junto a tus hombros tersos
de que nacen las rutas de tu abrazo,
de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas,
sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia.