Eine Geschichte.

Solo hay algo en lo que puedo ser inequívoca: si tiro de la tapa de la pluma y la poso en el papel esta dejará su huella. Lo que no podré saber nunca con certeza es que tan insondable será.

Es como cuando caminas en la playa: algunas huellas tienen más ímpetu que otras; algunas son más profundas, otras más contrastadas, más uniformes.
Pueden durar un sol, un atardecer, un anochecer, pueden durar una luna… o pueden durar una ola de mar, un guiño, un beso.

Abro la pluma con la esperanza de dibujar con palabras todo eso que surge del alma, aunque a veces “todo eso” puede ser simplemente un suspiro o un parpadeo.

Abro la pluma para dibujar un segundo y ese segundo puede terminar convertido en horas, en meses… en años. Segundos que tienen el poder de un giratiempo, que te devuelven a esos momentos que algunas vez fueron y jamás serán.

«En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]»

Abro la pluma para esbozar una letra, y esa letra termina convertida en un nombre. Un nombre que quiso ser frase y que no contento con eso se extendió hasta ser página.

¿Página?…No. Páginas.
Un capítulo.
Imágenes, recuerdos…

Un cuento.

Prosa poética original de Colibrí de los Corales, Krisa Giraldo.

Nada tengo que borrar
ni palabras
ni huellas
ni recuerdos.

No tengo que negar
las escondidas entregas
que grabaron nombres
en mi cuerpo.

Fragmento de Virgo por Luz Méndez De La Vega.

Vestigios de noches solitarias.

La lluvia cae para terminar este domingo, 
                  

                                           Caigo
en esta cama solitaria, 
desde mi ventana escucho estruendosas campanas,

 sonidos extraños,

y mis plegarias que nadie escucha,

                                           Caen,
mis párpados 
Las manecillas del reloj,
mi silencio 
                                             (Y)
                    también
                                            Caerán
                                            Mis sueños 

Poesía original por Mónica Olivares.

Parachutes

“Tengo un par de pies que ansían tocar el piso,
que ansían por un momento dejar de divagar.”

Me he puesto un paracaídas para evitar que en el salto al vacío mi cabeza se estrelle contra el suelo de una manera brusca.

El problema es que él se ha humedecido con tus aguas y en vez de caer con gracia hacía el suelo
-como gota de lluvia-,
vuela hacia el firmamento
-cual pluma que lleva el viento-
-cual burbuja de aire que ansía volver a la superficie-
como mis pies,
después de que mis ojos caen en picada hacia la profundidad
– que sin timidez-
despliegan los tuyos.

Poesía original de Colibrí de los Corales, Krisa Giraldo

Es en vano

 Detrás de nosotros
dejamos un rastro de cadáveres.
  A cuántos los quisiéramos resucitar
y darles su sol y su cantar y su sonrisa
  Nada hay que pueda ponerlos en pie
     De algunos nos hemos traído el perfume
pero ellos van en sus cajas negras
río abajo.

Por Lucía Sánchez Saornil.

Tenerte es como tener toda la primavera para mí sola.

Dicen que ojos que no ven,
corazón que no siente.
Discrepo.
El corazón siente aunque no vea.
En mi caso ni fu ni fa,
pero cuando se trata de no verte a ti
el núcleo de mi corazón manda una orden
a todo mi organismo para que te eche de menos.
Para que sufra.
Herida, como un soldado cuando vuelve de la guerra
lleno de vendas que protegen sus heridas,
solamente puedo pensar en volver a casa.
Y mi casa es llegar y tumbarme a tu lado.

Habéis llegado al punto de que no sabéis
diferenciar entre que os cambien la vida
y os cambien a vosotros.
A mí me cambió la vida enseñándome que
el paraíso no es el Caribe,
el paraíso es dormirme en su cuello.
Que viviendo en una sonrisa,
en la suya,
también puedo ser feliz.

Encontrar al amor de tu vida es como dar por casualidad
con la canción que sonó una vez en la radio
y llevas años buscándola.
Yo encontré mi canción en tu risa y aprendí que
lo realmente importante es enamorarse de las pequeñas manías y
no siempre de las virtudes.
Aprendí que no es amor si no te despides a besos
unas diez veces mínimo.

He aprendido muchas cosas de ti, Amor,
pero la más importante es que
tenerte es como tener toda la primavera para mí sola,
sea la estación que sea.

Poesía original del usuario Mellamanrockandroll.

Poema Anti Romántico

Quizá resulta
que en el amor
no se conquista invadiendo,
ni devastando, ni quemando…

Tampoco es una guerra
en la que para ganar
debas dejarte vencer.

De ese modo,
posiblemente sólo acabes siendo
una persona dulcemente sometida
por alguien amargamente imprescindible;
y con el tiempo,
todo tu romanticismo acabará mutando
en odio al sexo opuesto.

No debes buscar que alguien te idolatre,
sólo porque tú no creas en ti mismo.

No debes arrodillarte ante dioses o diosas postizos
que pueden mandarte al infierno
mientras ruegas que te salven.

Todo eso no es amar;
es necesitar.

Porque se trata de tomar de la mano,
no de colgarse del brazo.

¿Y cómo encontrar el amor entonces?

LUCHA POR TUS METAS,
acaba los estudios,
encuentra un buen trabajo,
disfruta de la noche…

¡Y museos, cine, libros, música…
que revienten de arte tus sentidos!

Vívela y créala si quieres…

… pero sobre todo,
no te pares;
no te pares derrotado en medio del camino
a esperar que alguien te recoja;
porque te aseguro que entonces la vida te atropella.

Sólo cuando tomes fuertemente las riendas de tu vida
podrás cabalgar sobre tus miserias…

Sólo así podrás quitar el polvo
a todas esas melodías enterradas
que son tus viejos sueños.

Aunque suene paradójico,
creo que hasta que no aprendas a estar sólo,
no podrás estar con alguien…

… Porque después de todo,
quizá resulta
que en el amor se conquista siendo libre;
quizá resulta
que en el amor se conquista liberando.

Poesía original de Eros Ignem.