Perdona que no me levante a saludar.
Me pesa la voz en la garganta
Y se me ha enredado un hola entre las cuerdas vocales.
Cuán inesperado es tu regreso.
Mejor te hubieras quedado en las sombras de la noche en las que te imaginaba perdido cuando ya eras solo un fantasma.
Y ahora? Qué hago ahora que te despojaste de la sábana y saliste a la luz de la mañana?
Te prefería como un pensamiento enfermizo, casi único, borroso entre mis lagrimas.
Ya no estaba en mis planes
verte tomar forma de ángel
ante mis ojos caídos.
© Paula Julia
Poesía original de @pumpumita

