¿Cuál es tu mayor miedo?

Escoger uno es como
pedirme que deje de lado al dramatismo, así que he escogido 4 cosas:

De mi cuerpo hay veces temo el sentirme
vivo, el sentir que se mueve, que respiro, que hace todo automáticamente
incluso cuando yo quisiera que no lo hiciera. Otras veces le temo al sentirme
enclaustrado entre tantos órganos y bajo tanta piel. 

De mi mente me da miedo la manera en la que
convoca ideas súbitas que muchas veces hacen querer que me encierren en una
estancia psiquiátrica. Digo esto de la manera menos melodramática y más seria
posible. Tan solo el mes pasado pensé en morirme aproximadamente un 50% del
tiempo -el tiempo que estuve despierto o coherente. El otro 50% se divide entre
mis siestas y mis desdoblamientos astrales que tienen nada que ver con lo
esotérico y todo que ver con mi ansiedad. 

Le temo también a  la incertidumbre de
no saber y la certidumbre de saber. La ansiedad tiende a ser una compañera un
tanto chistosa ya que quiere que sepa uno todo pero a la vez no quiere saber
nada. 

Finalmente, me aterran las
agujas.  

Que haría yo sin tus flores
que haría yo sin esta permanencia
de tu gesto y tu lugar
Que haría yo si debiera pensar
en pérdida olvido y sobre todo final
Que haría yo si no tuviera
la certidumbre de tu memoria

H.M. por Juana Bignozzi. 

Tan líquidas que cuando nos abrazábamos sentíamos que ya no nos podíamos separar.

Digo tu nombre y lo veo salir como humo, veo como las letras se pegan en las paredes.

A veces todo vuelve y se queda en mis pulmones, y no me deja respirar;

Y te extraño Y te extraño Y te extraño. 

Siempre tengo miedo a que me digas que te tienes que volver a ir.“

Poesía original de @nosstalgicwave

Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.

No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.

Fragmento de Desechando lo desechable de Marciano Durán. 

La juventud

erosignem:

Te estoy imaginando…

Estás dando vueltas en la cama,
los músculos de tus piernas en tension contra las sábanas;
el aliento irregular,
la sensación de soledad comiéndote los brazos.

“¿Dónde están sus labios?”
Te preguntas.
“¿Cómo viviré sin ellos?”

Pues escúchame bien:

Te aseguro que se curará
ese mordisco de tormenta
que hoy tanto te aflige;
Ese infinito que rompe aguas en sus ojos
no es más que obstáculo
que te ciega la inmensidad de lo que tienes.

Eres joven.
Puedes ser tan fuerte como quieras.
Cuídate.
Ponte guapa.
Fórjate una piel tan suave como puedas
para que la acaricie quien de verdad valga la pena;
para que te mires al espejo en la mañana
y el amanecer recorte tus facciones
con el pulso reluciente.

Es que los años…
¿No sabes lo rápido que pasan?

Aquí estoy yo,
casi en los cuarenta,
con la sensación de haber sido un poco idiota
por haber pasado gran parte de mi vida
devastando mis entrañas con la persona equivocada;
por haber pasado gran parte de mi vida
perdido en inmensidades tan pequeñas;
por haberle llorado y escrito tantos versos
a un par de putas
a las que imaginé trozos de luna
clavados en el corazón y vagina;

He llegado a ser mucho menos de lo que ahora podría ser.

Y me está costando mucho levantar de nuevo el vuelo…

Y no quiero eso para ti…

Cuando pase algo de tiempo,
su voz ya no estará pegada a tus pulmones.
Tan sólo será un charco de sal vieja
que, aunque ahora no lo creas,
puede incluso darle buen sabor a tus recuerdos.

Pero depende de ti…
Quédate con lo bueno que te dio;
con el sexo, con el primer beso,
o aunque sea,
con la lección que has aprendido.

Pero que nadie te quite
lo que me han quitado a mí:

La juventud.


Eros Ignem

Poesía original de Eros Ignem.

Centinela herido.

Ahí en ese patio fúnebre y tétrico
Alguna vez hubo un jardín
Regado con las aguas de la ilusiónSembradas las esperanzas

En todo el año, en cualquier temporadaCrecían imponentes flores de bellos colores
De este cuidaba un centinela de rojo corazón
Noble y sin malicia, cual si fuese otra flor.

Furtiva sombra en la noche entró
Una semilla pútrida plantó y pronto enraizóSilenciosamente contaminó todo el Edén Quien de muerte enfermo y sucumbió.

Abyecto se volvió, ruin destino cruel
Las flores con lepra se deshicieron.
Todas las hojas en cenizas se convirtieron.Por los suelos espinas con veneno surgieron.

Y el centinela de antes rojo corazón
Se ensombreció,
Clavose al piso con los ojos apagados e iracundos
El rojo en gris transmutó como piedra sin sabor
Seco y gélido su corazón,
Todo en odio lo volvió.

Poesía original de @xangelxsotelox

No soporté bien la felicidad. Falta de costumbre. En tus brazos, lo único que yo podía hacer era morir.

Fragmento de Fuegos por Marguerite Yourcenar. Traducido del francés.

Ahí en ese patio fúnebre y tétrico 
Alguna vez hubo un jardín
Regado con las aguas de la ilusión
Sembradas las esperanzas

En todo el año, en cualquier temporadaCrecían imponentes flores de bellos colores De este cuidaba un centinela de rojo corazónNoble y sin malicia, cual si fuese otra flor.

Furtiva sombra en la noche entro 
Una semilla pútrida planto y pronto enraizóSilenciosamente contaminó todo el Edén Quien de muerte enfermo y sucumbió.

Abyecto se volvió, ruin destino cruel
Las flores con lepra se deshicieron 
Todas las hojas en cenizas se convirtieron 
Por los suelos espinas con veneno surgieronY el centinela de antes rojo corazón Se ensombreció.

Clavose al piso con los ojos apagados e iracundos
El rojo en gris transmutó como piedra sin sabor
Seco y tétrico su corazón,
Todo en odio lo volvió.

Poesía original de @xangelxsotelox

La muerte es un sacramento del que sólo son dignos los más puros: muchos hombres se deshacen, pero pocos hombres mueren.

Fragmento de Fuegos por Marguerite Yourcenar. Traducido del francés.