“Amamos lo que nos falta y cuando lo encontramos, lo queremos para siempre” Sócrates: El Banquete – Platón.
Tal vez te amo porque siempre me faltas. Y más que quererte para siempre, te quiero para saber cómo se siente encontrarte.
Entre canciones románticas y noches llenas de todo He ido adquiriendo cierta inmunidad a tu indiferencia.
Cada vez que te cruzas por mis ojos ya no duele tanto, Pero duele un poco, lo suficiente para escribirte de vez en cuando. Escribirte, y cambiar rápido de tema, para que no se aviven en mi alma dolores que esperan por volver. Duele lo suficiente como para suponer que a veces me extrañas, En mi caso, no hay ningún amanecer en el que no te piense Ni ningún atardecer en el que no espere encontrarte.
Eres esa herida que nunca cicatrizó y siempre le cae limón con sal, ese dolor que me hace levantar cada mañana, Ya no es el morir por ti, sino el vivir para ti, Para lo que espero que sea el “nosotros” que siempre se derrumba.
Y no queda nada. El fantasma tenue de tu voz y esperar algún mensaje cuando tengas tiempo. Solamente seguir buscando, aunque sepa que tal vez no voy a encontrar, arrojado en el abismo de la nada y de la duda, un punto de llegada que no aparece hasta que te recuerdo. Vivo en el momento justo que todo es un retorno a ti, un eterno retorno, como la primera vez que te vi y pensé haber encontrado la respuesta última a todo detrás de esa camisa de niña buena.
De tanto esperarte, de tanto buscarte, siento que me voy olvidando de amar Y que no voy a poder amar nunca a alguien que no seas tú. Espero que si alguna vez lees algo de lo que te he escrito, recuerdes que todavía me faltas y que siempre estaré dispuesto a encontrarte.
Y te espero, como tu tristeza. Sin ninguna promesa, sin ninguna implicancia productiva Sólo el deseo de dar sin pensar en mañana Sin compromiso, ni acuerdo Sin economía ni ganancia Sin intercambio, ni lógica
Que lo llames como quieras, Sólo quiero amarte hasta el infinito y que el más allá nos encuentre juntos.
—Deberíamos parar.
—Totalmente.
— Estamos a punto de arruinarlo todo.
— Cierto.
— Si seguimos así, ¡todo habrá sido en vano! Las películas de terror cada dos fines de semana, los juegos de mesa los martes y las clases de manejo…
— Tienes razón.
— ¿Qué van a pensar tus papás de mi? Se ve que les caigo muy bien.
— Demasiado.
— Si se enteraran, dejarían de recibirme en las cenas de navidad y año nuevo.
— Sí
— Ya no podría salir contigo después de las 10 sin que nos estén llamando cada 5 minutos. ¿Sabes lo malo que es pausar una película cada 5 minutos?
— Muy.
— Dejaría de caerle bien a tu hermanito, se lo comerían los celos.
— Eso creo.
— Tu hermana dejaría de confiar en mí.
— Para siempre.
— ¿Desde cuándo estamos así? Fue aquella vez ¿verdad? Esa vez que te dije lo bien que se te veía el vestido.
— Seguramente.
— ¿Fue aquella vez que bebimos a morir y bailamos en ese stripper club de tu ciudad?
— Puede ser.
— ¿O esa otra ocasión en la que nos tomamos de la mano durante la premier de El Conjuro? Los muy idiotas apagaron las luces antes.
— Quizá.
— Pues ni quería bailar, ni me dio miedo la película.
— Entiendo
— Pero el vestido si se te miraba muy bien…
— Gracias
— Tal vez el problema es que nos entendemos de más.
— Probablemente.
— Quizá deberíamos dejar de abrazarnos ahora, vestirnos e ir con tu mamá, a ver si ocupa algo del mercado.
— Quizá
— Quizá deberíamos besarnos una vez más.
— Tal vez deberíamos quedarnos aquí para siempre.
Habernos conocido un otoño en un tren que iba vacío; La radiante, aunque cruel promesa del deseo. La cicatriz de la melancolía y el viejo afecto con el que entendemos los motivos del lobo. La luna que acompaña al tren nocturno Barcelona-París. Un cuchillo de luz para los crímenes que por amor debemos cometer. Nuestra maldita e inocente suerte. La voz del mar, que siempre te dirá dónde estoy, porque es nuestro confidente. Los poemas, que son cartas anónimas escritas desde donde no imaginas a la misma muchacha que un otoño conocí en aquel tren que iba vacío.
A veces, las cosas suceden de repente, inexplicablemente.
Un día estamos sumergidos entre la multitud, pensando qué se supone que deberíamos hacer o decir; y al otro, perfectamente tomados de la mano de alguien que, aunque apresurado, nos quiere y ¡ya está!, la vida parece un instante. La felicidad que sentimos no se puede si quiera describir, porque la verdadera felicidad, la que es pura, pues… no tiene una definición. Nos quedamos cortos si de palabras se trata, sólo necesitamos tiempo para llegar a demostrarle al otro qué tan grande es: nuestro sentimiento y él mismo como persona. Es loco sentir como el super-ego, que a algunos nos acompaña, con un poco de comprensión se desvanece, se minimiza; ya no parece distante, ni difícil pensar en alguien más, en su bienestar, y su cercanía nos hace bien, es claro que no lo necesitamos, pero su presencia llena todo de más color, más brillo, y su sonrisa y su locura es contagiosa, todo es menos grave, más chistoso.
Somos todos diferentes, desde dentro hacia fuera, de fuera hacia adentro. Lo cierto es que no sé si tú me encontraste, o si fui yo quién te buscaba desde antes y sin saberlo, te vi; y después de un tiempo, sólo a mi lado estabas, y un poco de tiempo más, a mi lado estás.
“Cuando la tierra reclame por nuestros huesos, renaceremos en flores”
l. Carencia de soles y esperanzas.
Nuestra casa sufrió un derrumbe colateral,
La cama que tibios nos mantuvo,
Sufrió de soledad,
Y la sala donde te espere desde que partiste,
Se convirtió en una escena de crimen.
El piso pulido,
esta manchado de líquidos ennegrecidos…
Hay plumeros sacudiendo el polvo de mi cuerpo…
Y manos recorriendo con un gis la silueta de mi cadáver frío…
Tu miras desde la ventana de nuestro desolado hogar,
En negación de entrar a ver los restos de la mujer a quien alguna vez amaste.
Te darán en una bolsa el anillo de nuestra unión
que proclamaba todo un mapa de vida…
Lo tomarás y el oro blanco entre tus dedos arderá de dolor.
Sentirás entonces como mi cuerpo e ilusiones fueron apuñaladas por miles de mentiras que tu educada boca prometía.
A pesar de eso…
no correrán lágrimas en tu rostro,
Regresaras la mirada a tu decisión más acertada
y ahí estara ella,
esperando en el auto.
Entonces te marcharas con el pecho llorando en perdones que mis oídos no escucharán más…
Te irás al consuelo de tu verdadera
amada,
Y no volverás a verme,
Hasta que llegue el día
En que tengamos nuestra última cita
Dónde el padre me dedique sus plegarias,
Y mis hombros ya no gobiernen en tus alas …
Entonces los buitres cantarán en nuestra despedida.
Haciéndonos partir libres en nuestros propios caminos,
Separados como en el inicio…
Cuando no nos conocíamos,
Cuando no nos pertenecíamos.
ll. Donde viene a morir el amor.
“Hay lluvia quebrantando la calma
La tierra comienza a cubrir el féretro,
Siluetas vestidas de negro,
Y ojos que lloran mares. “
El padre dicta su última plegaria citando a Mahatma Gandhi:
“Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente seria una burla cruel”
Al terminar cada persona deposita sus ofrendas…
Mis pasos me llevan al punto de reunión,
Acerco la mirada con nostalgia
a la madera que brilla entre la tierra…
Y recuerdo como aquella chica que conocí adornada de arena en una playa también brillaba por la purpurina que llevaba en la cara…
Entonces comienzo mis propias plegarias,
Separando todas las flores que aquella chica nunca entendió que se marchitarian al cortarlas de la tierra para plantarlas en agua.
Primera Flor para Eddie:
“ Existen almas destinadas a compartir flores, pero nunca a crear un jardín ”
Segunda Flor para Eddie:
“ Solo Dios sabe por qué algunos destinos deben ser interrumpidos por el tacto de casualidades que vienen envueltos de estrellas y deseos”
Tercera Flor para Eddie:
“ El desamor crea tempestades,
mas liberar a quien ya no se ama
es abrirle un universo que nunca estuvo en tu galaxia”
Cuarta Flor para Eddie:
“ Las espinas que se disfrazan de rosas, No son las que causan dolor al herir,
Sino aquel que cree que de las espinas pueden brotar pétalos ”
Quinta Flor para Eddie:
“ Cuando el odio entra como luz en un corazón roto, Se puede comenzar a velar el alma de un individuo vivo”
Sexta Flor para Eddie:
“ El amor esculpe las formas de los enamorados
pero no es el que ocasiona las grietas
que se crean en las estatuas abandonadas ”
Séptima Flor para Eddie:
“ Dios pone raíces de diferentes flores en un camino de girasoles para que al plantar el girasol más brillante se sepa
como regarlo y cuidarlo, a pesar de venir de la misma semilla”
Octava Flor para Eddie:
“ Las estrellas en colisión con otra
nunca morirán,
siempre dejarán sus fantasmas de luz en el cosmos ”
Novena Flor para Eddie:
“ Bajo la tormenta nos puede parecer correcto compartir nuestro paraguas con quien está a nuestro lado…
pero cuando esa persona le ofrece nuestro paraguas a alguien más,