Pienso a veces que el mar es la nostalgia
de lo que siempre está: nostalgia de nostalgia,
de un irse de sí mismo a su recuerdo
más azul, más hondo, más eterno…
Fragmento de Pienso a veces por José Luis Hidalgo.
No sé si es por haber volado entre nubes llenas de precipicios; no sé si es por haber caminado una senda con el norte vacío; no sé si es por haberme perdido dentro de una burbuja tan pequeña…
Yo creo que es porque en las ruinas busqué el beso enterrado; yo creo que es porque busqué un techo bajo versos muy pesados; yo creo que es porque me puse a buscar curas para una enfermedad que no existía, y encima resulta que, a veces, la poesía infecta las heridas.
Yo creo que es porque me puse a pensar demasiado en ese futuro en el que no estarías a mi lado, y es entonces cuando perdí la memoria del mañana.
Caminatas flotantes
De
Almas terrenales
Que viajan autómatas
en
pensamientos vulgares.
Sobre
Océanos
de
tiempo
Lloran aves
Que vuelan infernales
Hasta
A el corazón
de
un castillo que proclama eternidades.
No ha llegado la noche todavía
y ya es de noche en esta habitación
donde ayer cabía el mundo entero
y hoy sobramos los dos y sólo cabe
la noche, que ya tarda, sin final.
Habitación de hotel por Ada Negri, traducido del italiano.
Siempre me dijeron lo que debía hacer y lo que no.
Que beber está mal, que la poesía no me llevará a ningún lado, que la filosofía
no sirve para nada.
Alguna vez también me dijeron que no es conveniente enamorarse, que vaya con
cuidado en las cosas del amor. Que nunca entregue el corazón.
-Siempre me dijeron muchas cosas, pero todas en vano.- Después de ti, vi que nada de lo que alguna vez me dijeron sirve. Porque levantarme de nuevo con lo poco que me quedó de vida luego de tu
partida, me sirvió para entender el abismo del sinsentido de todo cuando no
estás tú.
Bebo mucho, porque ya no tengo tu saliva en mis labios,
y lo que más se le parece son los tragos más amargos que me tomo en la penumbra de
cualquier noche fría.
Hoy empiezo a entender la utilidad de la poesía, sin ella y sin ti probablemente ya
estaría muerto. Y sin ella, probablemente tú ya me habrías olvidado.
Y sí, parece que la filosofía finalmente “sirve para algo”: entender que lo único
que parecía tener sentido en esta existencia tan paradójica era tenerte a mi
lado, y que ahora que ya no estás sólo hay abismos.
Tal vez, eso de evitar enamorarse era lo único que me podía
servir de algo, pero palabras así a mi espíritu nunca llegan. No vale ir con
cuidado cuando una sonrisa me toma desprevenido, no vale la precaución cuando me
encuentro con todos mis sueños en una persona, no vale nada cuando se trata de
ti.
Nunca tuve la oportunidad de entregarte mi corazón, cuando caí en cuenta ya te
lo habías robado y lo peor es que aún hoy permanece cautivo, esclavo, aunque a
ti ya se te olvido pasar y hacerle guardia.
Ahora, te pido en secreto que te escapes y vengas. Vuelve,
sin que nadie se entere, sin que nadie escuche, ahí está abierta la ventana por
la que escapamos tantas veces.
Ven, te lo ruego; y trae contigo un abrigo, porque aunque estemos en verano
siempre vivo frío; trae tu sonrisa y tus lagrimas, porque sin ti no sonrío ya que siempre lloro; vente con tiempo, porque me hizo falta contar cada lunar de
tu cuerpo por si alguna vez uno se te escapa y se pierde entre mis sábanas,
porque me faltaron miles de caricias, porque todavía deseo coserte los labios
rotos con los míos tan sedientos de ti. Porque finalmente todas mis preguntas
terminan en tu mirada.
Ven, que siempre llueve sin ti porque el cielo no te ve y llora. Ven, porque no
quiero beber nunca más. Ven, porque no pretendo seguir escribiendo poesía ni leyendo
filosofía si no tiene que ver contigo. Ven, porque ya no tiene caso ir con cuidado, ya es demasiado tarde. Ven, que
eres mi poema favorito.
Ven,que todo lo que a la poesía le queda por decir está
escrito en tu piel.