Tienes dos opciones:
Decirle y quizás contribuir a la herida que esta joven provocó (¿cómo se dice?
¿Echarle mas sal a la herida?) o no decir nada y esperar a que su herida sane
con el tiempo.
La opción número uno puede sonar cruel,
pero todo depende del tipo de relación que tengas con tu amigo. Si son honestos
el uno con el otro, quizás decirle lo que sabes pueda ayudar al proceso de
sanar. A lo mejor y él ya tiene una idea y es por eso que se siente mas
herido.
Si estas mas inclinad@ a decirle lo que
sabes, te recomiendo ser honesto pero empático. “He estado pensando si
debería decirte esto y llegué a la conclusión de que si yo estuviera en la
misma situación, me gustaría que fueras honesto conmigo. La manera en que _____
terminó su relación fue demasiado abrupta y, por lo que vi y sé de su relación,
pareciera que ella solo buscaba el mas mínimo pretexto para terminarla. Una
persona así, que utilizó cualquier excusa y no fue honesta contigo no se merece
ni un segundo de tu tiempo. Y sé que ahorita duele mucho y no puedo imaginar
que es por lo que estás pasando, pero quiero que sepas que te mereces a alguien
mejor y que estoy aquí por si quieres platicar de esto o si simplemente quieres
que ayude con distracciones para no pensar mas en ella.”
Puedes adaptar esto o tu mism@ buscar tus
propias palabras, pero antes de decírselo, asegúrate que no lo vayas a lastimar
mas de lo que ya fue lastimado.
Ahora, si decides no decirle, lo único que
queda por hacer es ofrecerle de tu apoyo o ayuda si la necesita. Nuevamente,
reitera que no te imaginas por lo que él está pasando (recuerda que aunque tu
ya lo hayas sentido, se trata de validar su dolor y esto ayuda a normalizarlo;
ignorarlo o tacharlo como algo por lo que todos pasan solo contribuye a
invalidar lo que siente y hacerlo sentir peor) y que, si lo necesita, estarás
ahí para ayudarlo en lo que puedas.
Espero esto haya contribuido a tomar tu
decisión o que por lo menos haya ayudado aunque sea un poco.
Hay amores que te llegan, que te marcan, que te miran. Amores que te sostienen la mirada con un desdén aterrador, traspasando tus ojos, tu alma.
Hay amores que te llenan, que te hunden, hay amores que no sabes si son amores o simples amantes pasajeros,tan volátiles que son tan desiguales, de tan sencilla distinción de aquellos amores que te llenan, que te vacian, que te contrastan.
Hay amores que son tormenta, que son tornado. Amores donde llueve, amores donde nieva. Que a fin de cuentas son amores, amores aniquiladores, devastadores; que te sacuden, que te ahondan.
Hay amores que te dan, que te deben. Que te sanan, que te hieren.Amores puros, amores tan corrompidos, inmorales. Amores fríos, amores calientes y tan solo un amor que esperaremos por siempre.
Una
disculpa por la falta de contenido. Este último mes fue uno de los mas ocupados
que mi familia ha tenido ya que se graduaron mi pareja y mi hermano de su
maestría y licenciatura, respectivamente.
Estoy apenas regresando y acomodando el contenido que me han mandado lectores/escritores, así que tardaré un poco en lo que empieza a correr de nuevo el blog, pero ya estamos de regreso.
De acuerdo, es verdad que tu sonrisa se abre volcánica y se lanza sobre mí.
Es verdad que se lleva todo el aire.
Es verdad que en lo más hondo de tu voz arde un hechizo capaz de atarme las pupilas a tu rostro, y hacer que siempre piense en él.
Vida. Muerte. Miedo…
Es verdad que llenas los extremos y todo lo que hay en medio.
Es verdad que mis dedos se mueren de hambre desde que son conscientes de tu piel…
Es verdad que pintas mis piernas de un temblor de mil colores diferentes…
Pero apestas a maldad atrincherada; a rencor sin diluír; a metralla y algodón.
Hueles a placer maldito, a universo frío y letal escondido tras las llamas, a celda bajo el Cielo, a canción que traerá malos recuerdos.
Y por eso me iré sin decir nada, sin mirarte demasiado, sin darte demasiada confianza, sin tratar de apretar fuerte mi sonrisa contra la tuya, llevándome la chispa en el bolsillo.
Llámalo miedo. Llámalo malas experiencias. Llámalo … ella.
Y después de todo sólo nos quedaba, nos queda la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado.
Fragmento de Las caras de la medalla por Julio Cortázar.
Somos carne remendada por los hilos de algo que jamás conoceremos, de algo a lo que busco encontrarle un nombre, una razón, una idea para entenderte y entenderme, para aceptar que lo que sucede entre el silencio y la oscuridad es algo mas que tu piel encendida tratando de adueñarse de la mía, algo mas que tu espacio intentando ocupar el mío, algo mas que tus labios devorando mi aire.