¿Quién eres?

El crujir de las ramas azotando contra tu ventana durante noches de insomnio. El suspiro inperceptible que escapa de tus labios y la totalidad del vacío asentandose sobre tu espalda. 
El miedo al futuro, la ansiedad del presente y el remordimiento del pasado. 
La angustia que te carcome la piel y hiela las venas. 
El anhelo y la nostalgia por cosas que no tienen nombre. 

Pero para simplificar las cosas, puedes llamarme Lee. 

¿Aún vive tu bellísimo blog? Siento que hace mucho no veo tus posts :(

Muchas gracias por tu mensaje ❤️

Llevo rato sin revisar el blog ya que el 2017 fue un año un poco difícil y ajetreado. Tuve (y sigo teniendo) problemas de motivación gracias a una depresión que me lleva cazando desde chiquito y el año se me fue en estados diisociativos tras estados disociativos. 

Aluciné, me perdí días enteros debido a una sensación de estar y no estar (me sentí de mentiras), lloré, me enojé, quise morirme. En fin, el año fue demasiado. 

Ya casi finalizando, como para Noviembre, lograron encontrar que no solo era la depresión la que me había sacado de quicio; un neurólogo se dió cuenta que mi epilepsia había vuelto en forma de crisis de ausencia (de ahí el no sentirme real y las alucinaciones). Por fin está todo moderadamente bajo control y poco a poco estoy tratando de regresar a hacer las cosas que me gustaban.

En corto, el blog está de vuelta y me emociona volver a leer los escritos que los seguidores comparten. Ya tengo varios escritos en el queue y pronto volveran a ver contenido. Extrañaba mucho leer y compartir la inspiración que me mandan 

❤️

❤️

❤️

¡Saludos!

~Lee

¿Cuál es tu mayor miedo?

Escoger uno es como
pedirme que deje de lado al dramatismo, así que he escogido 4 cosas:

De mi cuerpo hay veces temo el sentirme
vivo, el sentir que se mueve, que respiro, que hace todo automáticamente
incluso cuando yo quisiera que no lo hiciera. Otras veces le temo al sentirme
enclaustrado entre tantos órganos y bajo tanta piel. 

De mi mente me da miedo la manera en la que
convoca ideas súbitas que muchas veces hacen querer que me encierren en una
estancia psiquiátrica. Digo esto de la manera menos melodramática y más seria
posible. Tan solo el mes pasado pensé en morirme aproximadamente un 50% del
tiempo -el tiempo que estuve despierto o coherente. El otro 50% se divide entre
mis siestas y mis desdoblamientos astrales que tienen nada que ver con lo
esotérico y todo que ver con mi ansiedad. 

Le temo también a  la incertidumbre de
no saber y la certidumbre de saber. La ansiedad tiende a ser una compañera un
tanto chistosa ya que quiere que sepa uno todo pero a la vez no quiere saber
nada. 

Finalmente, me aterran las
agujas.