No pertenezco a nada, a nadie.
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Sábado, 23 de noviembre
Ni buen fuego ni mal hielo. Sólo un vacío, roído por la fatiga y por la espera.
Soñé que todos me abandonaban.
Sólo tú. Flores perseguidas por monstruos nacidos del barro. Sólo tú. En el triste lamentar de la tarde cuando lágrimas en mis manos anuncian que vivo.
Hay olor a viejas melodías, Sábado tristísimo. Quisiera querer. Deseo deseos. He aquí un problema más, tal vez el esencial, recién ahora afluido a la conciencia.
Y por todas partes la vieja carencia. Una melodía suavísima, tierna hasta el llanto. Una melodía que impulsa a tirarse al suelo y comenzar a llorar hasta la muerte de la eternidad. Por todas partes una herida inmemorial, una satisfacción angélica, algo con plumas y con espumas, algo sin palabras, anterior a la palabra.
Fragmento de Diarios por Alejandra Pizarnik.
Soy el candor despabilado que se acuerda de ser triste en medio de la risa…
y el tiempo estranguló mi estrella
Podrías mencionar un poema que te guste pero que no entiendas del todo
La Pizarnik me tiene enamorado de sus letras, pero siento que no las entiendo del todo porque no sé qué es por lo que pasó en su vida; sin ese contexto, de vez en cuando, me siento perdido.
Sin embargo, el no entender por completo siempre me ha dejado proyectarme en lo que creo entender de ellos y es por eso que me hablan.
Mi favorito es el siguiente:
El despertar
A León Ostrov
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis deliriosQué haré con el miedo
Qué haré con el miedoYa no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertosSeñor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangreEs el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nadaSeñor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igualPero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tardeSeñor
Arroja los féretros de mi sangreRecuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazónRecuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglosSeñor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzasSeñor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo -tuvo que saber-
que de allí no se vuelve
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis deliriosQué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
