
Cuando le propuse matrimonio a mi pareja. Estábamos en un carro de pasajeros, mi amiga manejaba y otro amigo le movía a la música; íbamos a un pueblito pequeño en medio de la nada a visitar al esposo de mi amiga.
Con la música de fondo, recuerdo haber estado viendo las estrellas por el quema cocos del carro; estábamos acostados en los asientos, abrazados. Recuerdo haberle dicho bromeando que ya que íbamos a morir (mi amiga no es muy buena conductora y había neblina), mas valía preguntarlo ya antes de que fuera demasiado tarde.
Dijo que sí.
