La risa ^__^

A veces, cuando te encuentras ocupado, estresado o quieres descansar; puede parecer una distracción, inclusive ser molesta. Sin embargo, la risa es algo maravilloso que alegra a todos: desde los niños, que juegan en el parque; hasta los jóvenes amantes, que al mirarse ríen sin motivo aparente, y aún a los ancianos, que no pueden evitar el regocijo al ver a sus nietos correr por la casa.

Para algunos llega de forma estruendosa e inesperada; para otros de forma tímida y discreta…Pero tarde o temprano lo hace, bien sea motivada por chistes inocentes o tragedias. Suele llegar acompañada de seres queridos, en momentos alegres; tanto si la has esperado como si no. ¡Incluso llega en los momentos de desasosiego! Cuando se ha perdido toda esperanza.

A veces me pongo a pensar sobre ella: su dulce sonido, los motivos que la impulsan, el gozo que trae a la gente. Así mismo, me pregunto: ¿qué tiene la risa que nos agrada tanto? ¿Acaso no es más bello el silencio y el rumor de las hojas al viento un apacible día de verano? ¿No es en el silencio cuando más disfrutamos de nuestros pensamientos o de un buen libro? ¿No es en la quietud que descansamos y nos sentimos aliviados? Cuando pienso mucho en ello no logro decidirme, pues cada uno tiene un encanto peculiar.

Por un lado la risa es cálida, nos aviva como el queroseno a las brasas que están a punto de extinguirse y alivia con su canto nuestras preocupaciones. Por el otro, el silencio álgido y arcano nos lleva de la mano hacia realidades ignotas que creíamos imposibles. ¿Cuántas veces no gocé en compañía de amigos y familiares? ¿Cuántas veces no me sentí complacido al sentarme en silencio a contemplar el paisaje? ¡El silencio y la risa son tan placenteros y tan distintos entre sí!

Aunque no creo que uno sea mejor que el otro, sí considero que se debe saber cuándo guardar la calma, cuándo callar, cuándo reír, y aún más importante; saber con quién compartir nuestra vida y alegría, pues quizá algún día tengamos la paz que tanto anhelamos, pero no podamos oír más a nuestra querida amiga, aquella que alegra los corazones y reconforta a los desamparados: la risa.

Narración original por Saúl Mayorga.

Estaciones

Se fue el verano,
llegó con marzo
el otoño fresco
de hojas secas

El poder de su influencia
empuja y sopla velas;
fluimos como el mar,
sólidos como piedra.

Tanta lujuria, tanto placer,
tanto amor, tantas penas,
tanta nostalgia en la casa,
tanta melancolía escondida;

El sentimiento es como agua
que se hace hielo y viceversa;
fluimos como el mar,
sólidos como piedra.

Poesía original de Guillaumefav.

Otra vez él; mi otra faceta

A veces soy él, digo… también soy yo ¿Me entiendes? Cuando soy él me transformo en lo que más soy.
y cuando no ¿Quien sabe a donde iré a parar? Corro puentes, nado ríos bajo corriente nortina.
No lo sé, me duele, suelo hablar muchas incoherencia seguido ¿Se nota? No interesa, llegará él con sus garras oscuras que su sombra asusta hasta el más de los valientes…Corroe mi sangre, hasta el rincón más incógnito para azotar mi cabeza endeble contra el piso, pero, sabes qué? Soy feliz, sumamente feliz.
¿Se llamará masoquismo puro? ¿O simples ganas de desaparecer?
Ese se llama Syd.

Prosa poética por Clona-zepam.

Sentía como la sangre recorría mi cuerpo, cada mordida, cada corte eran un trofeo de guerra, me senté en el rincón más incógnito de mi habitación, temblando, producto de la angustia tediosa que me invadía.

Pink estaba ahí, presente, lo podía ver, me hace daño, sí, mucho daño, pero aún así.. lo quiero.

Me gustan tus consejos, querido amigo.

Me gusta que carcomas cada rincón de mi marchitado cuerpo, que ya estaba hecho basura, producto de las auto-flagelaciones constantes que invadian mis venas con mi hacha favorita.

TEN CUIDADO CON ESA HACHA,  JAVIERA.

Suspiré, mientras sonreía, me estaba muriendo de a poco, muy poco… pero… ¿sabes algo? Estoy feliz, sumamente feliz, extremadamente feliz, me gustan tus consejos, querida alma gemela.

Sí, lo eres.

¿Quien me acompaña en mis intentos de autodestrucción?

Nadie, nadie más que tú.

Prosa poética original de Clona-zepam.

Carta dirigida a Pink

Aires de fin

Tal vez sea mi ocaso, siento en el ambiente aires de fin.

Ya los colores de mi vida tienen ese color grisáceo que anuncia la noche oscura y fría.

Intentar volar es demasiado vano, los pies ya no andan, el corazón casi ya no late, las palabras son decadentes y los pensamientos no concuerdan con mi realidad.

Me iré en el fin, me envolverá su manto, me elevaran sus alas.

El barco al destino más allá del horizonte está por zarpar. Y tal vez ese destino sea implacable, tal vez sea favorable.

Dejaré en este mundo mi vacío, mis olvidos y la voz que un día tuve.

Dejaré mi nombre, mis letras, mis escritos, todo lo que de mi corazón nació.

Dejaré también las cosas de las que nunca fui dueño, aquel amor que soñé también lo dejaré.

En las alas del fin, yo volaré.

Prosa poética original de Luis Alberto Méndez

Mis Amores Infinitos

Si fuera a darte

mis amores infinitos

desde lo más escondido

desde donde sale el sol

verías

en tu cara cada día

el destello de mi risa y corazón

porque soy

cariñosa supernova

la más tierna paradoja

longar beso en tu mentón

es debido a

que al principio de los tiempos

la que puso en movimiento

se esfumó

y el enigma

dejó hoyo negro encima

del que yo ya no detengo

mi horripilante succión.

Dado, expulso cada hora,

cada día

tantas palabras tan lindas

tantas hojas de pasión

es por eso

que este amor huele a infinito:

tiene un hoyo malherido

que del otro lado llora

mi cortejo tan dulzón.

Necesito

de una mano cósmica

astrofísica blandura

susurrantes letras biónicas

que despidan cordura

así ya

en la hora más oportuna

me olvidaré de la boria

colapsará mi agujero en

tu boca gravitatoria

llegarán mis afecciones

a balance universal

y sólo a ti te dirán

“Te Amo”.

Poesía original de Quidec Pacheco.

Tus Labios Encendidos

Y tus labios que se encienden con mi nombre
que pronuncian en tiznadas letras “¿dónde?
¿cuándo? ¿cómo me darás
al fin el beso que yo ansío,
que me come?”

Ardes toda
son tus ojos llamas dos, consumidoras
y en tu boca
tus susurros que me adoran
fuerte encienden…

¡Quemas toda!
Con tus manos, con tu aliento,
con tus horas.
Me resisto a ser tocado por tu aurora,
luz rojiza que derrite y acalora
pues si ahora
yo besara con mis labios a tu boca
mataría pues tu flama con mi roca
fugaz mármol, intocable y ruda forma
sufriría ni un rasguño de dolor,
cuando tú te extinguirías pronta y sola
como un fuego se sumerge en alta mar
que fue cruelmente prendido y avivado
para hacer más doloroso su final.

Y verás,
no pretendo ser de ti tu matafuegos
ni robarte tu lucero
sólo porque me lo das.
Yo prefiero
aceptar duro y certero
mi papel, que me ha arrojado ya este cuento:
observar tu flama arder desde un vitral
nunca prometerte un largo y dulce fuego
aunque dentro,
tal vez quise siempre tu candor sincero.

Corazón
al rojo vivo te encendieron.

Poesía original de Quidec Pacheco.