Y son cosas vivas las palabras
y vibran con la alegría del cuerpo que las gritó
tienen hasta su perfume, el sabor
        de la carne
que nunca se entrega realmente
ni siquiera en la cama
        sino a sí misma
        a su propio vértigo

Fragmento de Poema sucio/En el vértigo del día por Ferreira Gullar.