[…] no dejes que me hunda
en la tristeza
Fragmento de Dame tu mano por Claribel Alegría.
[…] no dejes que me hunda
en la tristeza
Todo, hasta el mismo silencio
tiene algo que callar.
Ahora gritas, y gritas para nadie.
Me gustaría decirte que fue fácil.
Me gustaría decirte que aún es fácil.
Aún estamos aquí.
Pero, de pronto,
han pasado diez años
y tú y yo somos dos desconocidos.
Quien no tiene secretos
nunca tendrá piedad.
Quiero morir así,
así en tus brazos.
Nadie quiere comerme,
enferma estoy de amor.
Te amo con un amor inalterable,
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Cuando te vayas, ni te llorarán…